"Una escapada genial per descobrir la història i l’encant medieval envoltat de natura! Una manera única de descobrir les restes de la fortalesa. Les vistes des del Castell de Lluçà són impressionants! Unes vistes privilegiades de les valls i les muntanyes que envolten la zona. Tornem!"
Sobre Castillo de Lluçà, en el Lluçanès
El Castillo de Lluçà está en lo alto de una colina, cerca del núcleo de Lluçà, a 896 m de altura. Hoy el castillo medieval está en ruinas, y lo que queda es el muro, de dos pisos de altura, en el que se abre una ventana que ha perdido la columnita, y dos estancias rectangulares. La estancia mayor estaba cubierta con una bóveda de cañón, hoy hundida, en la que se abren dos puertas con arco de medio punto perfectamente adovelado.
Junto al castillo se conserva la capilla de Sant Vicenç del Castell, una pequeña joya del románico catalán y una de las pocas iglesias de planta circular bien conservadas de toda Cataluña.
Se accede desde el aparcamiento del Monasterio de Santa Maria de Lluçà, y para llegar se pueden seguir fácilmente las marcas del GR 1 y la marca amarilla horizontal del itinerario familiar «Pujada al Castell de Lluçà».
La subida al Castillo de Lluçà es fácil, con una distancia total de 2,9 km y un desnivel acumulado de 137 m.
El recorrido sigue la pista que se encarama por un camino hasta la cima de la colina, uno de los puntos más altos del Lluçanès.
¿Por qué hacer esta actividad?
Os compartimos 5 razones por las que deberíais hacer esta escapada:
Vistas: desde el Castillo de Lluçà se ven los valles y las montañas del Lluçanès. Buen sitio para una puesta de sol.
Historia: las ruinas de una fortaleza medieval en uno de los puntos más altos de la comarca.
Tranquilidad: el Lluçanès es de esas comarcas donde no hay nadie, y se nota.
Entorno: después del castillo se pueden seguir los senderos de la zona o parar a comer al aire libre.
Sant Vicenç del Castell: la capilla de planta circular que hay al lado es una de las pocas que se conservan en Cataluña, y la iglesia de Santa Maria de Lluçà está al pie de la subida.












