Escapada a la Fira del Bosc Medieval de Canyamars

Uno de los referentes del municipio

Juli Ramon ☺Juli Ramon ☺
Escapada a la Fira del Bosc Medieval de Canyamars
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Foto d' Andrea Prat i Juli Ramon per Escapadesenparella.cat

Es sábado y estamos un poco frustrados porque de momento no tenemos plan para este fin de semana. Por suerte, antes de irnos a dormir, mientras hablamos, abro el diario para mirar las noticias del día y, por casualidad, encontramos un cartel que nos impacta: este fin de semana se está celebrando la Fira del Bosc Medieval de Canyamars. ¡Qué suerte! Ya podemos irnos a dormir tranquilos y con una escapada que seguro que nos encantará. Mañana iremos.

Escapada a la Fira del Bosc Medieval de Canyamars: Bienvenidos a la escapada de la semana, ¿nos acompañáis?

La Fira del Bosc Medieval de Canyamars es uno de los referentes del municipio. Durante un fin de semana al año, el núcleo de Canyamars se transforma en una villa medieval donde el visitante puede disfrutar de demostraciones de oficios medievales, música, cuentacuentos, artesanía, cocina, gincanas, brujas, espadas o el mercado medieval, entre muchas cosas más; todo en un entorno natural inmejorable.

Domingo hacia Dosrius

Domingo. Cogemos el coche y salimos dirección Dosrius dispuestos a hacer el camino hacia Canyamars, que no nos debería llevar más de 20 minutos, pero nos encontramos con caravana. Mucha gente, como nosotros, quiere pasar el último día del fin de semana en la feria. Esos 20 minutos se convierten en casi una horita, nada que no se pueda superar con un poco de música. Una vez dentro del pueblo de Canyamars podemos aparcar con relativa facilidad después de dar algunas vueltas por sus calles enrevesadas. Por suerte, la organización ha previsto la gran afluencia de coches y en algunas calles de doble sentido han adaptado un carril para poder aparcar.

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Llegada a la feria

Salimos del coche y nos ponemos la chaquetita; hace sol pero hay mucha humedad entre tantos árboles. Tiramos calle abajo y la entrada a la feria ya nos deja con la boca abierta: nos sorprenden con una gran puerta medieval y es difícil no hacerle una fotografía. Nos disponemos a entrar y a pasear por la feria cuando, de repente, nos llama la atención el tiro con arco. Bajamos por un camino de tierra y nos pasamos un buen rato viendo cómo niños y padres lanzan flechas a unas dianas en forma de animales: hay un lobo, un jabalí, un zorro, un ciervo… ¡bicho para elegir! Nos cuentan que los organizadores de esta actividad, que cuesta unos 3 € la participación, tienen una escuela de arco y que incluso te enseñan a fabricar las flechas, de manera que no tienes que gastarte tanto dinero en material y tienes una flecha totalmente personalizada. Más abajo os dejamos el enlace al Club d'Arquers de Dosrius.

No sabíamos si participar en la actividad y, para acabar de decidirnos, entramos antes en la feria. Es imposible no tener hambre con esos olores tan buenos: pan cocido en horno de leña, embutidos, costillas y butifarra, caramelos totalmente naturales, garrapiñadas y otros frutos secos tostados, creps de chocolate… ¡En un momento se nos hace la boca agua! Intentamos evitar la tentación y seguimos la ruta por la feria, donde se pueden comprar muchos productos artesanales, desde juguetes para los más pequeños hasta bisutería, entre otros muchos objetos.

Las tabernas

Finalmente llegamos a donde están las tabernas y muchas más actividades. Nos llama la atención la cerveza artesana servida en un vaso de cerámica. También vemos que hay muchas actividades increíbles para los más pequeños, y en las que también pueden participar y divertirse los padres; ¡estuvimos a punto de entrar nosotros también! Ah, y también estaban nuestros amigos del Rukimon alegrando a los niños con sus burros. Aquí podéis leer la escapada que hicimos a Rukimon - Els rucs del Corredor.

Seguimos el camino decorado por los colores del otoño y las hojas que empiezan a caer, que nos llevará hasta el Pou de Glaç de Canyamars. Tenía muchas ganas de ver exactamente qué era esta construcción, que data del siglo XVII. Aunque os sorprenda, ¡estuvo en funcionamiento hasta mediados del siglo XIX! Este pozo de hielo de Canyamars es uno de los más importantes y mejor conservados de toda Cataluña. Su planta es redonda, con una cúpula semiesférica y contrafuertes. Es de grandes dimensiones y se parece a una fortificación medieval. En la parte de arriba está la balsa donde se estancaba el agua y se helaba durante las noches de invierno. Después se cortaba en bloques de hielo y se almacenaba en el pozo con ayuda de paja. ¡Hemos tenido la suerte de que el pozo estaba abierto para entrar y verlo! Nos quedamos un ratito contemplándolo.

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El campamento medieval

Al salir nos quedamos mirando todo el campamento medieval y las danzas que hacían. ¡Incluso nos encontramos con un personaje disfrazado de leproso que iba asustando a la gente! Pero tenemos hambre, así que decidimos volver atrás e ir a comer carne a la brasa y a tomar una buena cerveza artesanal. ¡Todo está buenísimo!

Finalmente, antes de volver a casa damos otra vuelta por la feria y acabamos comprando pan de leña con olivas y cereales y unos paquetes de almendras garrapiñadas, que siempre apetecen. También hacía rato que le tenía el ojo puesto a una pulsera y, después de pedírsela a Juli un buen rato, acaba cayendo y me hace el detalle.

Antes de marcharnos

Y para acabar, antes de salir del pueblo nos encontramos con un grupo llamado Les Roques —o eso nos pareció entender— que toca música medieval con mucho ritmo: ¡imposible tener los pies quietos! ¡Nos encantaron! Tocaban con mucha fuerza y se oían de lejos. ¡Animaron a toda la gente que paseaba por allí!

Así que pasamos un domingo de lujo recorriendo esta feria medieval. Si queréis más información podéis entrar en la web de la Fira del Bosc Medieval de Canyamars y encontraréis todo lo que necesitéis. Aquí también encontraréis información sobre el Club d'Arquers de Dosrius.