
La Fira de l'Avet de Espinelves empezó en 1981. Al principio se exponían distintas variedades de abetos cultivados en el mismo pueblo, sobre todo el abeto Masjoanis y la picea Excelsa, y los visitantes podían comprarlos para Navidad. Desde hace unos años también se encuentra una gran variedad de productos naturales y artesanales que no hay en las tiendas.
Escapada a la Fira de l'Avet de Espinelves: Bienvenidos a la escapada de la semana, ¿nos acompañáis?
Es sábado y se acercan las fiestas de Navidad. Eso significa que toca vestirse de Navidad, empezar a escuchar música de Navidad y hacer cosas típicas de Navidad. Y hoy estamos dispuestos a despertarnos muy temprano para coger el coche e ir a la Fira de l'Avet de Espinelves, a los pies del Montseny. ¡Un año más seguimos la tradición navideña y pasamos la mañana en este pueblo que nos tiene enamorados!
Salida a las seis de la mañana
Ha sonado el despertador a las 6 h, nos hemos duchado y nos hemos preparado para coger el coche e ir hacia la Fira de l'Avet de Espinelves. Desde antes de llegar a Vic nos ha acompañado la niebla durante todo el último tramo del trayecto, junto con una bajada de las temperaturas. Se nota que estamos en diciembre y que el frío ya ha llegado. Nosotros decimos siempre que hace frío de verdad cuando sale humo de la boca al hablar o al soplar… pues hacía muchísimo frío, ¡parecíamos trenes de vapor!
En poco menos de una hora de coche ya estamos en el pueblo, y sin encontrar mucha caravana. Hemos tenido suerte: como hemos llegado a las 9 h todavía no hay mucha gente y podemos aparcar fácilmente; de todos modos, en el pueblo hay aparcamientos habilitados. La gente de Espinelves es una crack preparando la Fira de l'Avet, desde los aparcamientos hasta la seguridad, los servicios y la atención.
El desayuno
Antes de empezar a pasear, desayunamos de lo lindo. Solemos desayunar siempre en el mismo sitio: al entrar al pueblo hay unas parrillas donde hacen rebanadas de pan con tomate y butifarras a la brasa. Si no os gusta la butifarra, no sufráis: podéis elegir entre chorizo, cordero, butifarra negra y algún otro tipo de carne. Y la verdad es que, entre lo pronto que nos hemos despertado y el frío que hace, nos comemos el desayuno en un abrir y cerrar de ojos. ¡Qué bueno está! Para quien de buena mañana no le entre una butifarra, hay paradas con otros productos, como creps, bocadillos, pastas o chocolate deshecho, y restaurantes del pueblo donde desayunar lo que se quiera.
Un dato importante: el precio del desayuno no es precisamente económico. Contad que no os bajará de 15 o 20 € según lo que pidáis. Eso sí, si no os apetece un refresco o agua, que ya va incluido en el precio, encontraréis un buen porrón de vino tinto para bajarlo.
Los tions y las paradas
Y una vez con la barriga llena, ¡empieza la aventura! Vamos a ver todas las paradas y a seguir a los pequeños duendes que decoran Espinelves a lo largo de la feria: ¡nos encantan! No podemos dejar de mirar a los artesanos haciendo utensilios de madera, zuecos, bolas gigantes de chocolate, almendras garrapiñadas, castañas con chocolate y moscatel… hasta que llegamos a una parada que nos llama mucho la atención.
Es una parada grande y llena de tions de distintos tamaños. También hay dos en el suelo para que los más pequeños les den de comer. Estos tions tienen todos caras alegres y simpáticas, ¡nos encantan! Y lo mejor de todo es que conocemos a la Fada Tionera, Anna, una artesana que lleva 6 años creando los tions mágicos que traen regalos por Navidad. Con la ayuda de su hija cortan los troncos, les ponen las patitas y pintan las caras con pintura mágica, que sale del tronco mágico. Tengo la gran suerte de que me deja hacer mi propio tió y me explica y me enseña la manera tan especial en que ella vive el hacer y crear tions para los más pequeños de la casa. Hace tions personalizados y cuenta a los niños el cuento del tió de una manera que encanta, ¡como debe ser! Nos gusta mucho conocerla y poder hablar un buen rato con ella. Seguro que el año que viene volvemos a verla. ¡Nos llevamos un buen recuerdo!
Los abetos
Seguimos caminando por la feria; ya casi son las 12 h y empieza a haber mucha gente por el pueblo y por sus calles estrechas y empinadas, y eso que es el último fin de semana de feria. Así que acabamos de ver las últimas paradas y compramos la coca de azúcar hecha en el horno de Can Celestino, una casa fundada en 1912; una coca que no pasa desapercibida porque la caja es cuadrada y grande como las de las pizzas. Seguimos y compramos queso de cabra y parmesano, aunque a Juli no le gusta. También compramos pan cocido en horno de leña, una bolsa de setas deshidratadas y en polvo para cocinar y, por último, miel con jalea real, ¡para tener energía las mañanas de invierno!
Lo que nos gusta mucho de esta feria es que los abetos son de la zona y se venden con pan de tierra, es decir, con las raíces dentro. Así el abeto se conserva mejor e incluso se puede intentar, con más o menos éxito, replantarlo. En la feria predomina el ecologismo, porque el abeto es un producto natural que contribuye a oxigenar el aire y que, al cultivarse en campos de cultivo, es totalmente respetuoso con los bosques y con la naturaleza en general.
La hora de marcharse
Es hora de marcharse: empieza a haber mucha gente y ya casi no se puede pasear. Vamos saliendo del pueblo cuando empezamos a escuchar la orquesta que anima a los visitantes. Cogemos el coche y, antes de salir, pagamos el aparcamiento (4 €) y, como cada año, nos regalan un recuerdo decorativo hecho a mano y un calendario de la Fira de l'Avet de Espinelves. Y, como siempre, salimos contentos de haber visitado un año más la Fira de l'Avet. ¡Nos vamos con una sonrisa y con nuevos amigos en la mochila de escapadas!






