Escapada al Parque Natural del Cap de Creus y Cadaqués
Un espacio de gran belleza donde la tramontana ha hecho aparecer formas caprichosas y ha transformado el paisaje de una manera muy especial. ¡Os va a encantar!

El Parque Natural del Cap de Creus, el primer parque terrestre y marítimo de Cataluña, está al norte del golfo de Roses. Es un espacio de gran belleza donde la tramontana ha hecho aparecer formas de erosión caprichosas y ha transformado el paisaje hasta convertirlo en un conjunto único en el mundo.
Escapada al Parque Natural del Cap de Creus y Cadaqués: Bienvenidos a la escapada de la semana, ¿nos acompañáis?
Hemos aprovechado la escapada al Hotel Torremirona Golf & Spa para visitar el Parque Natural del Cap de Creus, una escapada obligatoria que os va a encantar, desde los rincones de ensueño hasta las pequeñas calas rocosas que juegan con el agua cristalina.
Un día de calor
Hoy hace un día soleado y con mucho calor, tanto que hemos tenido que parar a comprar unos pantalones cortos para mí. Ya con pantalones cortos y agua fresca cogemos el coche y encaramos la carretera hacia Roses para dirigirnos al Cap de Creus, en la parte más oriental de la península Ibérica, cerca de Cadaqués, el Port de la Selva, Llançà y Roses, entre otros.
Cómo se llega
Para llegar cogemos primero la carretera que lleva hasta Cadaqués, seguimos y, después de un buen rato, ya estamos arriba. Allí empezamos a encontrar más de un aparcamiento donde dejar el coche y decidimos parar y estirar las piernas. Es en ese momento cuando descubrimos uno de los sitios más espectaculares que hemos visto nunca: buscando el faro del Cap de Creus nos topamos con el Paraje de Tudela, el maravilloso e impresionante Paraje de Tudela.
El Paraje de Tudela
Es un espacio de gran interés geológico: todas esas rocas erosionadas durante millones de años por el agua y la tramontana dibujan formas conocidas como el camello, el águila, el conejo o el elefante, entre otras muchas que cada cual puede imaginarse. Además de su interés geológico, es una de las zonas de mayor interés vegetal, faunístico y marino de todo el Parque Natural.
Aparte de sus formas y de la tranquilidad que se respira, nos sorprendió que uno de sus descubridores fuera el pintor Salvador Dalí que, desde su refugio de Portlligat, lo había visitado varias veces y encontró aquí inspiración para obras surrealistas como «El gran masturbador».
Durante el recorrido circular por el Paraje de Tudela se pueden ir descubriendo todos los detalles gracias a los paneles explicativos repartidos por el espacio, así que no se pierde ningún punto.
Después de un buen rato paseando y maravillados por lo que acabábamos de descubrir, fuimos a buscar el coche para seguir la carretera y, ahora sí, no parar hasta llegar al faro del Cap de Creus.
El faro del Cap de Creus
Entre curva y curva, y después de conducir unos 15 minutos, llegamos a otro aparcamiento bajo el faro, donde dejamos el coche y subimos caminando por el camino de ronda. Mientras subimos nos vamos fijando en las calitas de agua cristalina que hay alrededor; estamos seguros de que vendremos a hacer snorkel lo antes posible. Una vez arriba nos sorprenden dos restaurantes y, más atrás, el faro blanco del Cap de Creus.
El faro del Cap de Creus está a 500 m de la Punta del Cap, conocida también como la punta de l'Esquena. Es una edificación característica de los faros del siglo XIX, de planta cuadrada, con la torre de señales en el centro, a unos 11 m de altura.
Una vez visto el faro, nos giramos y nos acercamos a la barandilla para ver el maravilloso e infinito paisaje, con piedras modeladas por la erosión, por el viento y por el ambiente salino, con formas que recuerdan a animales mitológicos. ¡Es precioso! Tan bonito que nos quedamos entre las gaviotas y nos vamos a las 16 h sin haber comido todavía.
Cadaqués
Es hora de marcharse: cogemos el coche y Juli, detrás del volante, conduce hasta Cadaqués, donde buscaremos un sitio para comer. Después de casi media hora aparcamos fácilmente cerca del paseo y decidimos comer en uno de los mejores locales de creps que hemos probado: ¡descubrimos el Versàtil Cadaqués!
Después de comer, o mejor dicho, de merendar, paseamos por el paseo de Cadaqués, disfrutando del mar, del pueblo pescador y de sus barcas. Se nos ha hecho tarde y ya toca marcharse. Nos llevamos una escapada mágica imposible de olvidar y que estamos seguros de que repetiremos.







