Escapada al Castillo de Castelldefels

Una de las joyas del Baix Llobregat

Juli Ramon ☺Juli Ramon ☺
Escapada al Castillo de Castelldefels
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Foto d' Andrea Prat i Juli Ramon per Escapadesenparella.cat

Es sábado y Castelldefels está de fiesta mayor. Como cada año durante la segunda semana de agosto, Castelldefels se viste de fiesta: la gente sale a la calle igual que lo hacen los castellers, los gigantes y los diablos. Durante los días de fiesta mayor también se abren de manera gratuita las puertas de una de las construcciones más emblemáticas del municipio, el Castillo de Castelldefels, que se puede visitar de noche de 22 a 02 de la madrugada, lo que lo hace todavía más imponente.

Escapada al Castillo de Castelldefels: Bienvenidos a la escapada de la semana, ¿nos acompañáis?

El Castillo de Castelldefels está a 59 metros de altura sobre el nivel del mar, en una posición estratégica para dominar la ciudad. El cerro donde hoy están el castillo y la iglesia del siglo X ya había sido habitado por íberos y romanos. El castillo actual, restaurado en 1897, tiene dos cuerpos: uno construido con piedra roja en 1550 y otro, una ampliación del primero, construido con piedras blancas durante los siglos XVII y XVIII.

El Castillo de Castelldefels fue restaurado en 1897 por el banquero Manuel Girona i Agrafel y, a continuación, por su hijo, Manuel Girona i Vidal, que continuó las obras proyectadas por el arquitecto Enric Sagnier, quien convirtió el castillo en una obra neomedieval, sin mucho rigor en la fidelidad histórica.

Fiesta mayor en Castelldefels

¡Empezamos la escapada! Hemos pasado el día en Castelldefels porque es el primer día de fiesta mayor y teníamos ganas de ver qué ambiente se respira en esta localidad del Baix Llobregat. La mañana la hemos pasado asistiendo a las clases abiertas y gratuitas de taichí y chikung que ofrece la Escola de Tai-txi Joanyinyang y, al acabar, hemos hecho una visita a la playa de aguas limpias y transparentes y arena fina que tanto caracteriza a Castelldefels. A la hora de comer hemos ido al Restaurante Japonés Yamasato, del que os hablaremos en una próxima escapada. Después de comer, y con la barriga bien llena, hemos ido hacia la plaza del ayuntamiento, donde se lee el pregón de inicio oficial de la fiesta mayor.

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El pregón y el correfoc

Este año la lectura del pregón corre a cargo de Òscar Camps y Oriol Canals, integrantes de la organización sin ánimo de lucro Proactiva Open Arms, una ONG que se dedica a salvar vidas en el mar y conocida últimamente por los rescates de refugiados que intentan llegar a las costas europeas. Hoy están en la playa de Lesbos, en Grecia, ayudando a los refugiados, y en el Mediterráneo central frente a las costas de Libia con el barco Astral.

Escuchamos el pregón, bastante reivindicativo, y a continuación la alcaldesa da oficialmente por iniciada la fiesta mayor de este año. Son las 21 h y empieza la Porta de l'Infern, a cargo de la Agrupació de Cultura Popular de Castelldefels, que da paso al correfoc por las calles de Castelldefels, en el que este año participan los Diables de la Barceloneta, los Diables de la Pobla de Mafumet, los Diables del Papiol y los Diables de Castelldefels.

Una vez iniciado el correfoc, decidimos que es un buen momento para tomar una horchata y pedir la cena para llevar, que nos comeremos mientras subimos a la visita nocturna del Castillo de Castelldefels. Hay que decir que, para quien tenga ganas de visitarlo y no pueda hacerlo durante los días de fiesta mayor, el castillo abre sus puertas de manera gratuita el segundo domingo de cada mes. Aquí encontraréis más información sobre los horarios y días de apertura.

Subida al castillo

De la plaza del ayuntamiento hemos llegado al Parc del Castell, donde empieza la subida, bien iluminada, hasta las puertas del castillo. El paisaje del parque es el mediterráneo característico: piedra seca, pequeños bancales de cultivo y pinos, algarrobos y olivos. Nos sorprende el olor dulce que desprenden los algarrobos. Paseando entre los caminos se sube hacia el castillo por distintos recorridos. Hay algunos árboles singulares, como la lagunaria y la feijoa, que encontraremos en el camino que lleva a la masía de la Goma, construida en el siglo XVI. Una vez arriba se pueden observar las cimas más conocidas del macizo del Garraf.

Una vez hemos llegado arriba del todo empezamos a ver los muros del castillo, este año iluminados con la silueta del dragón Garigot, una criatura que con la ayuda del caballero Sant Jordi plantó cara a las legiones del mal, comandadas por el mismísimo Lucifer, que sembraban la muerte y la destrucción por toda la comarca.

El castillo por fuera

Desde este ángulo el castillo de Castelldefels se ve majestuoso. Vamos hacia la entrada principal, que da paso a un jardín lleno de pinos y palmeras y que, a través de un paseo, lleva a la entrada del castillo. Entramos en el patio de armas y vamos a la primera sala, donde hay una exposición de restos fósiles y óseos de la edad de hielo. Es una exposición temporal que muestra los hallazgos arqueológicos más antiguos que atestiguan la presencia humana en el término de Castelldefels, en la Cova Fumada y en la Cova Perduda, que corresponden al Paleolítico superior y al Neolítico (entre los años 15 000 y 3 000 a. C.).

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Las salas

Cruzando el patio de armas llegamos al establo o caballeriza, donde están las anillas a las que se ataban antiguamente los caballos. Actualmente esta sala se usa para exposiciones o conferencias. Salimos de nuevo y subimos unas escaleras que llevan a la sala Institucional o Noble, con el lema Labor Prima Virtus en la puerta de entrada. La sala Institucional o Noble es la pieza que más destaca del interior. Hay que fijarse en la chimenea de piedra y yeso decorada con motivos vegetales y las iniciales MG en la campana, en los zócalos, que recuerdan a los de la época medieval, y en los paramentos pintados con una cenefa formada por un águila combinada con dos flores de lis y el escudo de Cataluña.

También hay que destacar el friso que decora la parte superior de las paredes, de inspiración renacentista, donde se reproducen hojas de acanto y amorcillos con escenas de caza y, en el centro, el escudo de la Baronía de Eramprunyà.

El resto de salas del castillo no son tan vibrantes como la sala Noble y se echa de menos la decoración de la época. En ese sentido, hay un exceso de reformas con las que se pierde la autenticidad del castillo y la historia que hay detrás de esta construcción. De todos modos, no deja de ser una pieza arquitectónica digna de visitar.