Trossos del Priorat, mucho más que un hotel en el corazón del Priorat

¡Desde Trossos del Priorat descubriremos los encantos del Priorat y el Delta del Ebro!

Andrea Prat ☺Andrea Prat ☺
Trossos del Priorat, mucho más que un hotel en el corazón del Priorat
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Foto d' Andrea Prat i Juli Ramon per Escapadesenparella.cat

En el Priorat, comarca de la provincia de Tarragona distribuida entre el Campo de Tarragona y las Tierras del Ebro, que limita con las comarcas del Baix Camp, la Ribera d'Ebre, les Garrigues y la Conca de Barberà, encontramos el magnífico hotel Trossos del Priorat, ubicado en el límite del pequeño municipio de Gratallops. Trossos del Priorat es perfecto para los amantes del enoturismo, la exclusividad y privacidad. ¡Acompañadnos en esta nueva escapada en pareja!

Trossos del Priorat, mucho más que un hotel en el corazón del Priorat: Bienvenidos a la escapada de la semana, ¿nos acompañáis?

Estamos a comienzos de octubre y para este fin de semana anuncian lluvias, nieve y mucho frío, y eso que acabamos de dar la bienvenida al otoño. Pero nosotros tenemos una gran escapada preparada para celebrar nuestro quinto aniversario, y nada nos hará posponerlo. Este fin de semana nos cogeremos el coche y bajaremos 150 kilómetros al sur de Barcelona, escapándonos hasta el Priorat, tierra de grandes vinos y paisajes increíbles. Aquí dormiremos en el Hotel Trossos del Priorat, situado en el municipio de Gratallops, a solo 40 kilómetros de Tarragona, desde donde descubriremos el mundo del enoturismo, una feria muy especial, y un paraje natural que hacía mucho tiempo que teníamos ganas de conocer.

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Es sábado, y comenzaremos nuestra escapada de fin de semana al Priorat visitando la Morera de Montsant, un pequeño pueblo de no mucho más de 150 habitantes, y situado a los pies del macizo del Montsant. Cogemos el coche y nos ponemos en marcha. Después de una horita de viaje nos damos cuenta de que estamos llegando a la Morera al reconocer la silueta del Montsant, todo un símbolo del Priorat y las comarcas tarraconenses, un magnífico macizo compacto, con la mayor parte de su perímetro amurallado por acantilados y roquedales de conglomerados oligocénicos. Es imposible no fijarse en él o dejar de mirarlo por la ventana del coche, ¡excepto si conduces! :(

En la Morera de Montsant nos esperan David y Judith, dos grandes amigos que hoy nos harán de anfitriones en la Feria del Vino Blanco, una muy buena ocasión para hacer una degustación de los vinos de la comarca. Así que después de pasar por los estrechos callejones empedrados del pueblo, llegamos a lugar, aparcamos el coche y nos ponemos a trabajar.

Es una lástima, pero este año no han podido celebrar la Fiesta del Vino Blanco como cada año debido a la lluvia, por lo que se han tenido que poner todos los puestos de vino y comida dentro de la sala polivalente del pueblo y nos hemos perdido el encanto de poder hacer la degustación paseando por el pueblo. ¡Por esta razón tendremos que volver el año siguiente!

A la entrada de la sala compramos los tiquets, los cuales cuestan 10 euros e incluyen 10 degustaciones de vinos, una papeleta para participar en el sorteo, una copa de vidrio con su soporte correspondiente, y un obsequio que recogeremos una vez acabada la degustación.

Pasamos la tarde entre vinos blancos, tintos y rosados, secos y afrutados, haciendo degustaciones de quesos y acompañamientos, hasta que es hora de comer. Así que decidimos ir a buscar nuestro regalo y aprovechar para ir a comer con David, Judith. Pero antes, recogemos nuestro obsequio, una botellita de vino blanco de la Morera de Montsant. ¡Un muy buen recuerdo!

Salimos de la sala y caminamos pueblo arriba hasta llegar al bar más conocido de la Morera, donde podéis disfrutar de comida casera de buena calidad. Estamos hablando de "El bar único", donde de primero pedimos una gran ensalada, y de segundo nos decantamos por unos carrillos de cerdo al horno, y cordero a la brasa. Para acabar la jornada, hacemos unas cuantas partidas a "Uno" y decidimos despedirnos de la pandilla y ponernos en marcha hacia Gratallops, donde nos espera nuestra habitación en el Hotel Trossos del Priorat.

Después de 22 minutos conduciendo por carreteras con muchas curvas llegamos a Trossos del Priorat, situado en las afueras de Gratallops. Se ha hecho de noche, pero aun así la entrada nos parece espectacular, ¡y el diseño del hotel aún más! Seguro que mañana por la mañana nos llevamos una gran sorpresa.

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Primer día en el hotel Trossos del Priorat

El Hotel Trossos del Priorat se encuentra rodeado por sus propias viñas, y es un auténtico oasis de paz donde naturaleza y vinos se funden creando la armonía perfecta. De líneas rectas pero muy bien adaptado al entorno, Trossos del Priorat combina hormigón, cemento y madera, creando espacios ideales para disfrutar del vino, la naturaleza y de vosotros dos solos.

La habitación, una de las 6 que ofrece Trossos del Priorat, es cálida y muy acogedora. A la entrada nos espera una bonita nota de Laura, la directora del hotel, junto con una botella de un Lo Món, un vino tinto de aromas afrutados y notas acarameladas, el cual disfrutaremos una de estas noches al lado del hogar del hotel. ¡Porque nos lo merecemos, y porque ya hace 5 años que recorremos el mundo juntos! En el otro lado de la habitación encontramos la terraza con las uvas a tocar.

Después de dejar las maletas en la habitación y reconocer las diferentes estancias del hotel, decidimos ir a cenar algo al centro de Gratallops, el cual nos parece ideal para tomar un bocado.

Cogemos el coche, y el paraguas, y llegamos al pueblo en pocos minutos. Aparcamos en el centro mismo, cerca de la Iglesia de Sant Llorenç de Gratallops, donde justamente al lado encontramos un bar que tiene muy buena pinta, Cal Botera.

Tapados y con el paraguas, que ahora comienza a llover, nos dirigimos hasta el local, pequeño pero muy acogedor, y con un diseño interior que nos encanta. Aquí disfrutamos de una bonita y romántica velada, cenando una exquisita coca casera acompañada de una buena cerveza, que aunque sea en tierra de vino, somos de los que acompañamos la pizza siempre de cerveza.

Hemos comido con mucho gusto, aunque tenemos que destacar que el servicio ha sido muy lento, ya que dentro había una afluencia muy grande. Además, nos ha tocado sentarnos al lado de la mesa de entrada, por lo que hemos pasado un poco de frío. Aun así, la comida era deliciosa y volveríamos de nuevo.

Después de cenar marchamos hacia la que será nuestra casa estas 48 horas. Nuestra habitación doble con terraza nos está esperando, ¡y mañana será un gran día!

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Después de descansar increíblemente bien (este colchón es una pasada), nos toca ponernos de pie, así que después de la ducha matinal, nos dirigimos hacia la cocina donde nos espera el desayuno. Hay que decir que el Hotel Trossos del Priorat no es un hotel convencional donde todo lo tienes servido, sino que se define mejor como un aparta-hotel, donde los clientes tenemos a nuestra disposición una cocina office enorme para cocinarnos lo que queramos a cualquier hora del día, un comedor precioso con unas vistas magníficas a las viñas de la propiedad, y además de todo eso, un desayuno buffet que no os dejará indiferentes, formado por una gran variedad de productos locales y artesanales, entre los cuales destacamos el zumo de naranja natural servido a mesa, los embutidos (desde fuet a longaniza, butifarra negra y blanca, y queso de cabra), lonchas de pan de diferentes clases, yogures y pudines, mermeladas, coca de azúcar, pastelería, chocolate, diferentes clases de café y té. En definitiva, un gran desayuno que te abre el apetito y a la vez te deja satisfecho hasta la hora de comer.

Ahora sí, con la barriga llena, nos damos cuenta de que este fin de semana se celebra la Feria Agrícola, Ganadera e Industrial de Móra la Nova, una cita a la cual no podemos faltar, ya que estamos tan cerca. Así que en unos 20 minutos nos plantamos en la población, y con el abrigo y la bufanda bien colocados comenzamos a caminar por la feria.

Esta es una de esas ferias donde encontraréis de todo, desde tractores hasta zapatos, pasando por chimeneas, animales, cocas, embutidos, carne, coches de ocasión o barbacoas... ¡de todo!

Después de voltear por toda la feria, y enamorarnos de un asno que nos ha robado el corazón, y viendo que aún no es hora de comer, nos animamos a bajar hasta el Delta del Ebro, donde nos acercaremos hasta la Punta del Fangar. Así que cogemos el coche y nos ponemos en marcha, que el Delta es un lugar que hace mucho tiempo que queremos visitar, ¡pero siempre se nos resiste!

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En una hora más o menos, y después de pararnos a hacer innumerables fotografías en los campos de arroz, sabemos que hemos llegado al Delta. Este paisaje, estos pájaros, la llanura, y los Puertos al fondo, nos indican que estamos donde queremos estar. Conducimos 5 minutos más hasta llegar a la playa de la Marquesa, donde comenzaremos a caminar hasta llegar a la Punta del Fangar, donde encontraremos el faro.

Completamente tapados, cuatro kilómetros a pie nos separan del Faro del Fangar. Disfrutamos del mar, de las dunas y de los campos de arroz al fondo. Pero el viento y la sensación de frío cada vez es más grande, y parece que el faro en lugar de acercarse, se aleja de nosotros. Después de una buena estona caminando y con los oídos resentidos por el viento, decidimos girar atrás y volver hacia el coche. Lo hemos intentado, pero ahora ya es insoportable caminar por la arena.

Estamos un poco tristes porque queríamos llegar, nos hace mucha ilusión, pero viendo las condiciones decidimos dejarlo para otro día, que seguro que lo disfrutaremos más. ¡Esta vez nos has derrotado, Faro del Fangar, pero volveremos!

¡Qué descanso llegar al coche, ya no soportábamos el viento! Y ahora, casi a las 17.00 h de la tarde se nos despierta el apetito. Tendremos que buscar algún lugar donde comer, pero viendo que todos los restaurantes ya están cerrados, decidimos coger un entrepán de lomo y queso en un bar de carretera, y ver el partido del Barça desde el coche. ¡Qué gusto y qué calentito está! ¡Eso sí que viene de gusto!

Ahora ya con la barriga llena, llenos de energía y antes de volver hacia el Hotel Trossos del Priorat, decidimos acercarnos hasta un lugar muy especial donde disfrutaremos de la puesta de sol. Visitamos la Bassa de les Olles.

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Situada en l'Ampolla, la Bassa de les Olles ocupa 54 hectáreas de superficie y es considerada una de las lagunas más pequeñas del Delta, la cual destaca como punto de nidificación. Rodeada de naturaleza, es un espacio ideal para realizar excursiones y observar la fauna y la flora autóctona.

Hemos aparcado en la misma playa con facilidad, pero nos apostamos algo a que en verano no debe ser tan fácil hacerlo. Desde aquí comenzamos la ruta hacia la bassa siguiendo el camino de arena, y observando todo lo que tenemos alrededor. El paisaje y los colores son deliciosos; nos encanta muchísimo. Sin hacer ruido nos acercamos al primer mirador. Hay diferentes pájaros dentro del agua; los observamos en silencio para que no se vayan. Al cabo de unos minutos, identificamos un segundo mirador a lo lejos. Este es más grande y más alto, así que nos decidimos a acercarnos a él para disfrutar de la puesta de sol, desde el Parque Natural del Delta del Ebro, ¡una experiencia bruta, única, que os recomendamos al 100%!

Después de disfrutar de esta magnífica puesta de sol, decidimos que es hora de volver. El frío va apretando, tenemos las manos congeladas y aún nos queda una estona de trayecto hasta volver al hotel. Una vez en el coche, decidimos buscar una tienda para comprar algo para comer. En el mismo centro de l'Ampolla encontramos una tiendecita, uno de esos supermercados de toda la vida donde encuentras de todo. Así que aprovechamos para comprar una crema de verduras y un poco de pollo a la plancha para cenar.

Vuelve a ser de noche cuando llegamos a Trossos del Priorat, esta vez con la compra hecha. Nos dirigimos a la cocina, preparada y acondicionada porque todos los clientes la podamos usar. Una vez cenados, y antes de ir a dormir, nos dirigimos hacia el comedor donde encenderemos el hogar, abriremos la botella de vino, nos serviremos una copa, y recordaremos todo lo que hemos hecho a lo largo de este año, hablaremos de todo lo que nos queda por hacer y agradeceremos haber tenido la oportunidad de vivir días como ayer y hoy.

Segundo día en el Hotel Trossos del Priorat

Hoy comienza un nuevo día, nuestras últimas horas por tierras del Priorat. Nos levantamos, cargamos pilas con un buen desayuno y nos preparamos para lo que nos espera hoy.

Hoy nos estrenamos en el mundo de la degustación de vinos gracias a los amigos de Trossos del Priorat, así que nos dirigimos hacia el otro hotel del grupo, llamado Terra Dominicata, situado en Escaladei.

Terra Dominicata es un hotel construido en un antiguo monasterio del siglo XII, el cual consta de 26 habitaciones superiores decoradas de forma exquisita, piscina exterior, bodega propia, restaurante, y todos los servicios para hacer de vuestra escapada a Terra Dominicata una experiencia inolvidable.

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Una vez llegados a la propiedad nos dirigimos hacia la entrada de la bodega, donde nos atienden muy amablemente. Hemos llegado un poco antes, así que mientras esperamos a las dos parejas que faltan para comenzar el recorrido, aprovechamos para hablar con la chica que nos hará de guía, la cual nos explica un poco la historia de la propiedad y la variedad de uva que tienen plantada.

Ahora sí, ya estamos todos, comenzamos la visita a la bodega Terra Dominicata, a lo largo de la cual aprendemos cómo se elaboran los vinos de la DOQ Priorat, qué tipo de barriles utilizan, qué innovaciones se están aplicando y cuál es el proceso de producción del vino. Al acabar el recorrido nos espera una degustación privada de vinos propios de la propiedad.

En una mesa larga y en un espacio muy bien diseñado, profundizamos sobre los vinos del Priorat. Degustamos cuatro de diferentes, el Llum d'Alba (Garnatxa Blanca, Macabeu y Viognier) con gusto fresco, directo y que recuerda a la manzana ácida; el Abracadabra (Garnatxa blanca y Macabeu) mucho más intenso, con un gusto más complejo y lento que recuerda a la miel y la fruta tropical; el Domus Aquilae (Garnatxa) con un gusto fresco y afrutado, ideal para acompañar pescado azul, carne o barbacoas; y por último el Lo Món (Garnatxa, Carinyena, Syrah, Cab y Souvignon), con un gusto tostado que recuerda las frutas del bosque y las hierbas aromáticas, ideal para acompañar comidas más complejas.

La degustación y la visita no duran más de dos horas, así que aún tenemos tiempo para comer, pero antes de marchar decidimos aprovechar la ocasión y llevarnos un par de botellas de vino de recuerdo; nos decantamos por el Llum d'Alba y el Lo Món, uno de blanco y uno de tinto, ideales para nuestro próximo piscolabis.

Nos despedimos de Terra Dominicata y nos dirigimos hacia Escaladei. Con todo prácticamente cerrado, ya que hoy es lunes, y después de dar una pequeña vuelta por el pueblo, decidimos pararnos a comer en el Hostal-Restaurant Els Troncs, donde comeremos cocina casera de calidad.

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El local es de piedra, de estilo rústico, recuerda mucho a una masía; está decorado con herramientas para trabajar la tierra. De primero nos decantamos por unos macarrones y escudella, y de segundo carne a la brasa con patatas fritas. De postres un trozo de coca de pessic con chocolate. ¡Delicioso! Hemos comido muy bien y a muy buen precio. Os lo recomendamos para hacer una parada rápida y coger fuerzas.

Ahora sí, se acaba nuestra escapada de fin de semana, nos toca decir adiós al Priorat, al Hotel Trossos del Priorat, a las viñas y a su gente. Nos despedimos del fin de semana haciendo una última parada en la famosa y conocida Cartuja de Escaladei, fundada el año 1194. Situada en el fondo de un valle y protegida por la sierra del Montsant, es un espacio tranquilo donde los monjes cartujos seguían un modelo de vida marcado por el silencio y la oración, combinando la soledad eremítica con el amparo de la vida comunitaria.

Por desgracia, los lunes está cerrada y no la podemos visitar por dentro, pero ya tenemos una excusa para volver a escaparnos al Priorat. Así pues, ¡repetiremos!