Viaje a Estocolmo

Gamla Stan • Viaje a Estocolmo, día 3

Visitando la Ciudad Vieja de la ciudad dejándonos perder por sus calles y ¡descubriendo Estocolmo desde el agua!

Andrea Prat ☺Andrea Prat ☺
Gamla Stan • Viaje a Estocolmo, día 3
Foto de Andrea Prat y Juli Ramon para Escapadesenparella.cat
Darrera actualització:

Es nuestro segundo día en Estocolmo, preparados y más o menos descansados para continuar visitando esta bella ciudad que, hasta el momento, no nos ha dejado de sorprender.

Hemos decidido que hoy lo aprovecharemos para ir a la Ciudad Vieja (Gamla Stan) y, aparte de poder ver las construcciones tradicionales, disfrutar de los monumentos arquitectónicos más característicos de la ciudad. Antes, si todavía no os habéis leído nuestro primer día en Estocolmo, podéis hacerlo desde este enlace al post Viaje a Estocolmo • Día 2: Midsommar, Skansen y Djurgården.

Nos despertamos y nos dirigimos al buffet libre del hotel. Comenzamos a llenar los platos con un poco de bacón, huevos revueltos, tortitas con miel, salmón con tostadas, croissants con queso y pavo, macedonia, una taza de yogur… todo para coger fuerzas, no sabemos si nos entendéis, ¡que está todo pagado y Juli tiene bastante hambre! Aquí hicimos trampa y nos preparamos unos mini bocadillos para llevar, que todo es muy caro. Eh, pero que no somos los únicos en hacerlo, nos damos cuenta de que una familia de japoneses, entre otros, también ha llenado las mochilas con bocadillos.

Miramos el tiempo y hoy nos acompañará el sol. ¡Tanto sol que acabaremos paseando todo el día con la sudadera a la espalda, pensando que al atardecer refrescaría, pero no! ¡Un peso más a la espalda!

Viaje a Estocolmo • Día 3: Gamla Stan. ¿Nos acompañáis?

Así pues, después del completo desayuno y de caminar desde el hotel hasta la Estación Central, ya vemos anunciado el cartel de Gamla Stan o Ciudad Vieja en catalán. Estamos a punto de entrar al centro histórico de Estocolmo y caminar por donde caminaron los grandes guerreros vikingos hace 800 años.

Nada más llegar nos quedamos boquiabiertos al encontrarnos delante el Riddarhuset o Casa de la Nobleza, un edificio enorme construido a finales de 1600 con un patio exterior gigante. Antiguamente esta construcción tenía la misma función que la Cámara de los Lores de Inglaterra. A partir de 2003 se convirtió en una institución privada que conserva las tradiciones suecas. Seguidamente continuamos adelante y nos encontramos con la Catedral de San Nicolás de Estocolmo, llamada Storkyrka, donde tenemos la suerte de poder entrar y disfrutar del interior. Hay que destacar los vitrales, los retablos interiores y las grandes esculturas. Aprovechamos para sentarnos un rato y contemplar los elementos decorativos y arquitectónicos.

Una vez fuera continuamos caminando hasta llegar al Palacio Real, donde nos paramos en el patio interior para tomar un zumo de naranja, recuperar fuerzas y, sobre todo, saciar la sed. Hay que decir que el zumo de naranja natural es muy bueno, pero que tomar algo o comer en los establecimientos de los edificios importantes es caro… Como en Barcelona, pero mucho más caro.

Aquí, si tenéis suerte, podéis disfrutar y ver el cambio de guardia, con unos uniformes que no tienen pérdida, ya que llaman la atención sobre todo los zapatos… ¡Con el calor que hace y vestir así! Una vez refrescados volvemos al Gamla Stan, donde también podemos beber agua y refrescarnos en una fuente, atención, ¡gratuita! Situada enfrente del Museo Nobel y acompañada de las casas típicas rojas y grises. ¡Quedamos maravillados con sus edificios! ¡Es un buen lugar para descansar y refrescarse! Además, en las calles adyacentes encontraréis infinitas tiendas de recuerdos y souvenirs.

En este momento es cuando nos damos cuenta de que el Gamla Stan o Ciudad Vieja de Estocolmo es la parte más turística de la ciudad, y que todas las tiendas que hay están dedicadas a los souvenirs; eso sí, aquí encontraréis de todos los tipos: más bonitos, más caros, más baratos, más típicos… Pasa un poco como en Barcelona: entras a la tienda y encuentras la flamenca y el toro. Pues aquí, sin ser tan drástico ni patético, podemos encontrar souvenirs de Finlandia o Noruega, entre otros. Donde sí encontraréis cosas más bonitas y artesanales es en las calles paralelas, menos turísticas y más auténticas, donde podréis observar el diseño escandinavo. Además, las calles están caracterizadas por estar empedradas, con subidas y bajadas, y casas de colores con ventanas. Todas las casas tienen ventanas. Y hablando de las casas familiares, hay que decir que muchos pisos están unidos en forma de cuadrado y, en medio de ellas, tienen un patio interior que comparten con la comunidad.

Ya es mediodía y decidimos coger un barco para ver las islas. Es una muy buena elección, ya que os permitirá ver Estocolmo desde fuera, así como su entorno natural, y durante todo el recorrido os irán explicando la historia, costumbres, tradiciones y mucho más sobre Suecia y sus habitantes. ¡Os lo recomendamos al 100%! A las 16 h cogemos un pequeño barco de color rojo, el barco Red-Sightseeing (90 SEK, 10 €). Es una gran experiencia que dura aproximadamente 1 hora y 15 minutos y que nos hace conocer mucho más la ciudad. Incluso nos hablan de una zona (somos incapaces de recordar el nombre) de clase media donde se concentran muchos estudios de diseño. A pesar del calor y el cansancio conseguimos no perdernos nada de la vuelta, aunque Juli se ha dormido un ratito… ¡Bajamos!

Una vez acabado el viaje, el hambre hace acto de presencia y decidimos pararnos en una pizzería italiana en pleno Gamla Stan. Cenamos mientras cenan los suecos, a las 18 h de la tarde. De hecho, es nuestra cena-comida. Cenamos una pizza buenísima acompañada de una cerveza Falcon, antiguamente fabricada en Falkenberg y ahora propiedad de Carlsberg. Sería equivalente a la Estrella Damm en Cataluña por su popularidad. En resumen, ¡una cena de 10!

Acabados de cenar-comer, intentamos acercarnos hasta la zona donde están los estudios de diseño, pero nos resulta difícil encontrarla, ya que las tiendas están cerradas. Hay que decir, eso sí, que los edificios ya empiezan a verse diferentes en esta zona de la ciudad. Vemos que se nota mucho la diferencia entre clases, especialmente por lo que hace a los edificios y a la gente que ves por la calle.

Finalmente damos una vuelta y comenzamos a hacer camino hacia la habitación, cogiendo el metro en la Estación Central y viendo una de las muchas exposiciones de arte que podemos encontrar bajo tierra.

Al llegar al hotel, cansados y agotados, tenemos la mejor idea del día. ¡Decidimos aprovechar que tenemos la sauna cerca de la habitación para relajarnos en ella durante 10 minutos! ¡La mejor manera de acabar un segundo día en Estocolmo, donde hemos disfrutado de sus edificios, su arquitectura y su historia!