Viaje a Estocolmo

Vasa Museet • Viaje a Estocolmo, día 4

Último día en Estocolmo descubriendo el Vasa Museet y la historia que hay detrás antes de volver a Barcelona.

Andrea Prat ☺Andrea Prat ☺
Vasa Museet • Viaje a Estocolmo, día 4
Foto de Andrea Prat y Juli Ramon para Escapadesenparella.cat
Darrera actualització:

Hoy ya es el día de volver a casa y estamos tristes por tener que dejar Estocolmo y todo lo que nos ha acompañado durante estos 3 días de viaje. Hoy el día ha amanecido con lluvia y parece que no dejará de llover en ningún momento. Menos mal que ya tenemos decidido que lo que nos queda de tiempo hoy lo aprovecharemos para visitar el Vasa Museet, el museo más visitado de toda Escandinavia, con más de 800.000 visitantes al año, y uno de los museos más impresionantes que hemos visitado. Más abajo os explicamos el porqué.

El Museo Vasa de Estocolmo alberga el barco de guerra de este nombre, único navío del siglo XVII que ha sobrevivido casi intacto hasta nuestros días. El museo se encuentra en la isla de Djurgården y se construyó expresamente para dar cabida a la embarcación.

Viaje a Estocolmo • Día 3: Vasa Museet. ¿Nos acompañáis?

A priori el día será corto, digo a priori porque, como veréis más adelante, a nosotros también nos tocó el tema de los retrasos de Vueling… Pero, dejando todo eso de lado, nos levantamos y bajamos a desayunar como hicimos ayer. Si no habéis leído qué hicimos durante el segundo día en Estocolmo, podéis hacerlo en el post Escapada a Estocolmo • Día 3: Gamla Stan.

Así que, antes de bajar a desayunar y llenar la barriga, recogemos las cosas de la habitación y, aunque siempre se diga «¿Has mirado bien que no te dejas nada?», pues resulta que Juli, al llegar a Barcelona, vio que se había dejado la colonia en el hotel… en fin.

Pues, una vez dejadas las maletas en recepción y repitiendo el desayuno del día anterior, nos dirigimos hacia el Vasa Museet, sí, íbamos a ver el primer barco que se ha hecho nunca con doble piso de cañones, construido entre 1626 y 1628, es decir, en el siglo XVII. Hay que decir que ver este barco tan grande y conservado en tan buenas condiciones impacta mucho. ¡Es una visita que os recomendamos al 100%!

El precio de la entrada para estudiantes es de 100 SEK, es decir, 11,12 €. El museo en sí está muy bien porque hay hasta 4 plantas para ver el barco desde todos los ángulos. También hay diferentes soportes, como vídeos, objetos y maquetas, para explicar cómo estaba hecho, por qué se hundió, etc. Es interesante observar todos los detalles que se añadían a los barcos de aquella época, las filigranas que se hacían con la madera y lo grandes que eran.

La historia del Vasa y el Vasa Museet: como os comentábamos más arriba, el barco Vasa es el único navío del siglo XVII que ha sobrevivido intacto hasta nuestros días, aunque lleve más de 200 años hundido en el fondo del mar Báltico. Esto se debe a la poca concentración de sal del agua y a la ausencia del molusco Teredo navalis, característico por comerse la madera y otros elementos orgánicos. El barco está considerado una obra de ingeniería: mide 52 metros desde la punta del palo mayor hasta la quilla y tiene 69 metros de proa a popa. Contaba con tres palos que podían sostener hasta 10 velas y pesaba un total de 1.200 toneladas. Además, el rey Gustavo Adolfo II Vasa ordenó un puente extra de cañones a bordo, y por eso los planos de construcción tuvieron que modificarse sobre la marcha, dado que el cambio se hizo una vez que los trabajos de construcción ya se habían iniciado. Para solucionar el problema que suponía añadir un puente extra de cañones, los constructores hicieron para el Vasa una superestructura, y para compensar la inestabilidad que podía generar el exceso de peso en la parte superior, añadieron a modo de lastre en el fondo del barco 120 toneladas de piedras. Pero eso no pudo evitar que lo que iba a ser el barco más poderoso jamás construido se hundiera inexorablemente.

El día 10 de agosto de 1628 el buque de guerra Vasa zarpó del puerto de Estocolmo. Apenas 300 metros después de haber dejado tierra, una fuerte ráfaga de viento hizo que el barco escorara y comenzara a entrar agua por las troneras de los cañones. En poco tiempo el Vasa, barco orgullo de la nación, se precipitó al fondo del mar, y con él más de treinta de los doscientos tripulantes que llevaba a bordo. Entonces no fue hasta 1956 cuando el ingeniero civil Anders Franzén consiguió encontrar la localización del barco. Como el Vasa no se podía sacar a la superficie así como así, se hicieron túneles bajo la nave por donde se pasaron unos cables que iban sujetos a grúas en la superficie. Después de 18 etapas se consiguió llevar el Vasa hasta aguas menos profundas y ubicarlo al lado de la isla de Kastellholmen. Así, el día 24 de abril de 1961 el Vasa volvió a la superficie después de 333 años en las profundidades del mar Báltico. En 1981 el gobierno sueco decidió construir un museo permanente en el que guardar el Vasa, y en 1988 el barco fue remolcado desde Kastellholmen hasta la isla de Djurgården.

El 15 de junio de 1990 se inauguró oficialmente el Vasa Museet o Museo Vasa, convirtiéndose desde entonces en el museo más visitado de toda Escandinavia.

Si queréis más información sobre el buque de guerra Vasa o el Vasa Museet, no dudéis en visitar la web del Museo Vasa.

Una vez repasada la historia que hay detrás del Vasa y el Vasa Museet, volvemos al día de hoy. Estamos dentro del Vasa Museet prácticamente dos horas. ¡Al salir siempre encontraremos la tienda de regalos! Y aquí picamos, hay que decirlo. Compramos unas tazas muy bonitas de color azul marino con el dibujo del Vasa en color dorado. También cogemos chocolate sueco, ¡muy bueno! Y para picar en el avión, una bolsa de almendras garrapiñadas que, a diferencia de lo que nos pensábamos, parece que hacen por todas partes.

Así que ya llega la hora de marchar y, antes de llegar al hotel, paramos en el Lidl para coger comida para comer y algo para el viaje. Comeremos en el aeropuerto. Pero, al llegar al aeropuerto, nos dicen las chicas de facturación que tendremos que esperar una hora de más, ya que el vuelo sale con retraso, aunque después pasó de una a dos horas de retraso y después a tres.

Volvimos a casa a las 22 h aproximadamente. Y así, después de deshacer las bolsas, nos fuimos a dormir. Al día siguiente nadie se podía levantar del cansancio, y es que en estos tres días caminamos muchísimo.

Finalmente, antes de cerrar este hilo de publicaciones sobre nuestra escapada a Estocolmo, queremos recomendaros sin ninguna duda este viaje a la capital sueca. ¡Hemos vuelto encantados de haber podido descubrir y compartir durante unos días cómo viven los suecos, sus tradiciones, cultura e historia! Caminamos por las calles de Estocolmo y, sobre todo, vivimos la fiesta más importante del año para ellos, el Midsommar. Por otra parte, queremos agradecer este viaje a los padres de Andrea, a Joan y a Sandra, que han hecho que esta increíble aventura sea posible. ¡Mil gracias!