Escapada a la Cala Sa Tuna y s'Eixugador, tesoros de Begur

La Cala Sa Tuna, en el pueblo marinero de Begur (Baix Empordà), es uno de los puntos emblemáticos de la Costa Brava.

Andrea Prat ☺Andrea Prat ☺
Escapada a la Cala Sa Tuna y s'Eixugador, tesoros de Begur
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Foto d' Andrea Prat i Juli Ramon per Escapadesenparella.cat

Es sábado y esta semana nos hemos propuesto escaparnos a la Costa Brava con la intención de coger un poco de color, que ya toca, y quitarle el polvo al kit de snorkel. Visitaremos una de las calas que nos parecen más bonitas, en uno de los pueblos más emblemáticos de la Costa Brava, con el permiso de Calella de Palafrugell, Llafranc y Palamós. Hablamos del pueblo de Begur, y las calas a las que nos escapamos son la Cala Sa Tuna y s'Eixugador, al este del pueblo, entre el Cap Sa Sal, la Cala d'Aiguafreda y la Punta d'es Plom.

Escapada a la Cala Sa Tuna y s'Eixugador, tesoros de Begur: Bienvenidos a la escapada de la semana, ¿nos acompañáis?

La Cala Sa Tuna, en el pueblo marinero de Begur (Baix Empordà) y uno de los puntos emblemáticos de la Costa Brava, es una playa natural de poco más de 80 metros de longitud y 15 de anchura. Está resguardada de los vientos gracias a su situación entre la Punta d'es Plom y el Cap Sa Sal. El color pizarra de la playa hace que sus aguas se tiñan de turquesa. Por su parte, la Cala s'Eixugador tiene unos 50 metros de largo y 15 de ancho, y la suelen frecuentar quienes, como nosotros, huyen de la masificación de Sa Tuna.

Cómo llegamos

Vamos allá. Como decíamos, es sábado por la mañana. Desayunamos, nos ponemos los bañadores, cogemos las toallas y cargamos los kits de snorkel en el maletero. Hoy somos previsores y, aunque salimos a las 10:00 h de casa —un poco tarde, porque tenemos 1:30 h de viaje—, pasaremos por la AP-7 para ahorrarnos la cola de coches de la C-32, como cuando fuimos a Girona Temps de Flors.

Subimos al coche y arrancamos. De momento todo va bien: entramos en la AP-7 y, aunque la autopista está algo congestionada por los coches que, igual que nosotros, van a pasar el día a la Costa Brava, conseguimos avanzar sin parar. Lo que no teníamos previsto es que el GPS hiciera de las suyas, nos metiera por una carretera regional de un carril por sentido y nos comiéramos más de una hora y media de cola. Al final, eso sí, llegamos a Begur y cogemos la carretera hacia la Cala Sa Tuna.

Dónde aparcar

Cuando vayáis, a no ser que lleguéis muy temprano, os recomendamos no bajar hasta abajo del todo con el coche, porque no encontraréis sitio: aprovechad los aparcamientos de arena junto a la carretera y seguid a pie por el Camí Vell que va hacia la Cala Sa Tuna, señalizado con marcas rojas y blancas —la variante costera del GR 92—, que lleva directamente hasta la cala. Así lo hacemos nosotros y en menos de 10 minutos nos plantamos a pie de ola.

Hay que decir que esta no es la primera vez que visitamos Sa Tuna, y preferimos evitar la masificación que sufre la cala y coger el camino de ronda que lleva hasta la Cala s'Eixugador y continúa hasta la Punta d'es Plom, el brazo de roca que protege esta preciosa cala.

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El camino de ronda hasta s'Eixugador

Cuando estéis allí recordaréis por qué la Cala Sa Tuna y la cala s'Eixugador son dos de los parajes más representativos de la Costa Brava salvaje: no solo por lo que ofrecen las calas, sino por el entorno que las abraza. El camino de ronda que sigue hacia el sur, muy bien acondicionado, permite llegar a rincones de una belleza excepcional, como el Mirador de Sant Josep, el extremo de la Punta d'es Plom y la propia cala de s'Eixugador. Desde el camino ya se aprecia el color azul turquesa del agua.

El camino de ronda desde la Cala Sa Tuna hasta aquí se alza hasta los 37 metros de altura y, antes de descender a s'Eixugador, pasa por un mirador con vistas excepcionales hacia el sur de Sa Tuna, la zona rocosa de acantilados conocida como S'Encalladora. Y también hacia el norte, por supuesto, con las vistas de la Cala Sa Tuna, el Cap Sa Sal y las Islas Medas.

A partir de ese punto bajamos hacia la Cala s'Eixugador por un camino bastante empinado que nos recuerda que para esta escapada hemos hecho bien en ponernos zapatillas, aunque vayamos a la playa. Os lo recomendamos también, a no ser que queráis bajar de culo por el suelo.

La cala s'Eixugador

Una vez en la cala, la arena es de guijarros pequeños con algunos trozos de arena gris, a juego con el conjunto rocoso que rodea s'Eixugador y la Cala Sa Tuna, que además tiene unas formas muy características por la erosión que el agua ha ido haciendo a lo largo de los años. S'Eixugador tiene 50 metros de largo y 15 desde la pared de roca hasta el agua. La suelen frecuentar, como en nuestro caso, personas que huyen de la masificación de Sa Tuna.

Así que desplegamos las toallas, nos ponemos crema y, después de un buen rato tomando el sol, decidimos meternos en el agua. Después de casi un año abrimos el kit de snorkel, con la sorpresa de que Andrea se ha dejado las gafas en casa. Pero no dejamos que ni eso ni la cola de esta mañana nos estropeen el día y, compartiendo las gafas y el tubo, nos vamos mar adentro. El agua está bastante fría para ser julio; de hecho, mejor, así nos evitamos las medusas. La entrada al agua es muy suave, por eso hacer snorkel aquí es tan interesante. Para los más atrevidos, os recomendamos recorrer por debajo del agua la distancia que hay entre Sa Tuna y s'Eixugador: veréis pulpos, sepias, peces de todo tipo, cangrejos y estrellas de mar, entre otras cosas.

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Estamos un buen rato en el agua, recorriendo la cala de lado a lado y jugando con los bancos de peces que nos acompañan. Esta vez, eso sí, nos hemos quedado un poco decepcionados por la suciedad que flota en el agua, principalmente plásticos que vienen de las barcas fondeadas a pocos metros de la cala y que acaban acumulándose en la arena, junto con la basura que deja la gente que viene a bañarse y no tiene ni la decencia ni el sentido común de recogerla. A nosotros, desde pequeños, nos han enseñado que vayas donde vayas, y sobre todo si es a la naturaleza, tienes que dejar el sitio igual o mejor de como lo has encontrado. Eso significa recoger tu basura, para que quien venga después pueda disfrutar del entorno sin tener que compartirlo con lo que tú no te has dignado a recoger.

Comer y volver

Bueno, dejamos la crítica y volvemos a la escapada. Después del baño volvemos a la toalla, tomamos el sol un poco más y decidimos que ya es hora de comer. Como hemos salido tarde de casa, antes de coger el camino de ronda hemos parado en el Restaurante Ca l'Adela a por unos bocadillos y algo de agua. Los precios no son excesivamente caros, pese a ser un restaurante a pie de playa, así que os lo recomendamos por si queréis parar.

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Comemos observando a los extranjeros y sus tonos de piel, que ya empiezan a coger color langostino, y cómo pasean a la orilla los turistas franceses, con los ya tradicionales slips. Todo muy entretenido. Una vez con la barriga llena decidimos que por hoy ya hemos tenido bastante. Nos ha tocado el sol, hemos disfrutado una vez más del entorno único de la Cala Sa Tuna y de s'Eixugador y le hemos quitado el polvo al kit de snorkel, que era lo que más ilusión nos hacía.

Para volver hacemos de nuevo el camino de ronda hasta la Cala Sa Tuna, con parada obligatoria en el mirador. Luego buscamos el Camí Vell de Sa Tuna para subir por la variante costera del GR 92 hasta el aparcamiento de arena donde hemos dejado el coche. Una vez más, una escapada en pareja genial, económica y 100 % terapéutica. ¡Os la recomendamos!