Escapada al restaurante Maria de Cadaqués de Palamós

Un restaurante con mucha historia en el corazón de Palamós

Juli Ramon ☺Juli Ramon ☺
Escapada al restaurante Maria de Cadaqués de Palamós
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Foto d' Andrea Prat i Juli Ramon per Escapadesenparella.cat

Es domingo por la mañana y hoy es nuestro último día de esta escapada perfecta por la Costa Brava. Si acabáis de entrar en el blog, os recomendamos leer «Escapada a Calella de Palafrugell pasando por los Jardines de Cap Roig y la Cala del Golfet • Parte 1» para poneros al día. Hoy nos toca recoger la tienda, despedirnos de la gente del Camping La Siesta de Calella de Palafrugell y aprovechar las últimas horas de ruta por la Costa Brava, visitando la Platja del Castell y el siempre encantador pueblo de Palamós.

Escapada al restaurante Maria de Cadaqués de Palamós: Bienvenidos a la escapada de la semana, ¿nos acompañáis?

Palamós (Baix Empordà, Girona) es un pueblo en medio de la Costa Brava, famoso por su puerto, razón de ser del municipio. También destacan otros elementos de interés, como el Poblado Ibérico del Castell, el Museu de la Pesca, el Teatre la Gorga o las islas Formigues. Aunque los primeros asentamientos humanos datan de entre el 2100 y el 1500 a. C., Palamós se fundó en el último cuarto del siglo XIII por el rey Pedro el Grande, por la necesidad de tener un puerto en la costa ampurdanesa.

Domingo en Palamós

Empezamos el domingo y lo que será nuestro último día por la Costa Brava, ¡de momento! Nos despertamos, desayunamos, nos duchamos, recogemos la tienda y nos despedimos de la gente del camping, que tan bien nos ha tratado estos 3 días en el Camping La Siesta de Calella de Palafrugell.

Una mañana de playa

Subimos al coche y cogemos la carretera hacia una de las playas de la Costa Brava que más ganas teníamos de visitar: la Platja del Castell, al norte de Palamós, en la desembocadura del canal de l'Aubi. Es de arena fina, tiene unos 300 metros de largo y 50 de ancho, está rodeada de pinos e integrada en un espacio de interés natural de 100 hectáreas. En la playa hay servicio de socorrismo, lavabos químicos, pasarelas de acceso para personas con movilidad reducida, un bar, escuela de kayak, alquiler de hamacas y sombrillas y un aparcamiento vigilado, que es donde dejamos el coche.

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Llegamos al aparcamiento y hacemos unos 5 minutos de cola, porque para entrar hay que comprar un tique que cuesta 5 € por todo el día. El aparcamiento está vigilado de 9 de la mañana a 8 de la tarde. También existe la opción de pagar medio día, es decir, de las 2 de la tarde a las 8, por 3 euros. Esa opción va bien si no pensáis pasar todo el día en la playa, como es nuestro caso.

Así que aparcamos, nos cargamos el equipo de snorkel y las toallas a la espalda y cogemos el caminito que lleva hasta el agua. Para nuestra sorpresa, hoy nos acompañará la niebla, y no nos dejará en todo el día. Como vemos que no podremos tomar mucho el sol, aprovechamos para tumbarnos, jugar a palas, mojarnos los pies y, cuando son las 12 del mediodía, decidimos acercarnos hasta el centro de Palamós, donde queremos comer bien.

Hacia el restaurante

Hemos vuelto al coche y ahora vamos hacia Palamós. Si no habéis ido nunca, os recomendamos entrar por la Carretera de La Fosca y aparcar en las calles Terç de Napolitans, Convent dels Agustins o Carrer del Pedró, donde seguro que encontraréis sitio. Esas calles dan la espalda al Puerto Deportivo de Palamós y, siguiendo por ellas, se va a parar directamente al Carrer Major y, después, a la Plaça de l'Església; o bien, si seguís hacia el mar, a la playa.

El Maria de Cadaqués

El Restaurante Maria de Cadaqués, fundado en 1936 en Palamós, en pleno corazón de la Costa Brava, ha ido pasando de generación en generación hasta hoy, cuando la cuarta ha conseguido conservar el aire marinero del local con un toque actual y familiar. Os recomendamos ir y disfrutar de su cocina sencilla, tradicional y basada en la alta calidad del producto.

Entramos. Nos atienden perfectamente y, sin reserva previa, nos sentamos en una mesita cerca de la barra. La decoración es sencilla y moderna comparada con el interior del que presumía el Maria de Cadaqués hace unos años. De todos modos, el ambiente es muy agradable y estamos seguros de que disfrutaremos de la comida. De primero pedimos una ración de calamares a la romana mientras hacemos tiempo para el arroz a la cazuela.

Comemos y, como os decía, la calidad no ha cambiado; nos quedamos con ganas de probar las gambas de Palamós o el suquet de pescado. Hemos quedado satisfechos y bien llenos, ¡incluso nos ha sobrado un poco de arroz! Nos vamos con una mezcla de sensaciones por la sorpresa de la decoración y por la buena atención y la calidad de la comida. Esperamos poder volver pronto.

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Antes de volver

Antes de coger la carretera de vuelta a casa, nos vemos en la necesidad de dar una vuelta por el puerto y ver los viejos barcos pesqueros que hoy domingo descansan amarrados. El sol aprieta y las gaviotas hacen de las suyas intentando pescar algún pez despistado. Llegamos hasta la punta del muelle y, una vez inmortalizado el momento, decidimos que, con el calor que hemos cogido y para despedirnos del bello Palamós, qué mejor que ir hasta el paseo, sentarnos en una de las terrazas cubiertas y tomarnos un San Francisco bien fresco.

Y así lo hacemos: nos sentamos y recordamos todos los sitios que hemos visitado este fin de semana, empezando por Calella de Palafrugell, pasando por Begur, los Jardines de Cap Roig, la Cala del Golfet, la Platja del Castell y, finalmente, Palamós. Ahora solo nos queda deshacer el camino, coger el coche y volver a casa con todos los buenos momentos de esta escapada en la mochila.