Escapada a la vía ferrata de la Cala del Molí, en Sant Feliu de Guíxols

Nos escapamos por primera vez a hacer la vía ferrata más bonita de Cataluña. ¿Nos acompañáis?

Andrea Prat ☺Andrea Prat ☺
Escapada a la vía ferrata de la Cala del Molí, en Sant Feliu de Guíxols
Darrera actualització:
Foto d' Andrea Prat i Juli Ramon per Escapadesenparella.cat

Estamos a mediados de abril y ya empieza a hacer buen tiempo, así que hoy es el día ideal para una escapada totalmente nueva para nosotros. Esta mañana toca aventura y adrenalina, y empieza muy temprano: después de que el despertador suene a las 6:00 h, nos duchamos, preparamos un buen desayuno para coger fuerzas y, con las mochilas listas y el coche a punto, vamos hacia la C-32, desde donde buscaremos la AP-7. Como es muy temprano y casi no hay coches, en una horita llegamos. ¡Ya estamos en Sant Feliu de Guíxols, donde tendrá lugar la escapada de hoy!

Escapada a la vía ferrata de la Cala del Molí, en Sant Feliu de Guíxols: Bienvenidos a la escapada de la semana, ¿nos acompañáis?

Sobre las ocho de la mañana aparcamos cerca de la Cala del Molí, donde nos espera Óscar con el equipo de Brollats. Enseguida estamos con los arneses colocados, los cascos puestos y preparados para una actividad que teníamos muchas ganas de hacer. ¡Hoy haremos la vía ferrata de la Cala del Molí, en Sant Feliu de Guíxols!

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Dónde está la vía ferrata

La vía ferrata de Sant Feliu de Guíxols está en la Cala del Molí. Es la única vía ferrata del mundo que recorre los acantilados del mar, con unas vistas impresionantes y acompañados de gaviotas. Podríamos decir que es la vía ferrata más famosa y espectacular de Cataluña y, además, está cerca de Barcelona.

Qué material hace falta

El acceso es libre, pero hay que ir equipado con material que facilite la progresión, porque hay tramos tanto verticales como horizontales y puentes. El recorrido está dividido en dos etapas, de dificultad media-fácil. A mitad de camino hay una salida para quienes no quieran completar el tramo más exigente.

La vía ferrata de la Cala del Molí se construyó en 2002, aunque se cerró en 2003 por un incidente técnico. Volvió a ser reconstruida en 2013 por el Ayuntamiento de Sant Feliu de Guíxols.

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Empieza la aventura

¡Empieza la aventura! Ah, pero primero y más importante: Óscar nos explica cómo funciona el equipo y nos ponemos en marcha. Empezamos muy animados y observando unas vistas preciosas. Día de sol, con agua transparente y cristalina, y podríamos decir que estamos prácticamente solos. Vamos recorriendo el primer tramo pasando por los macizos rocosos con clavos, escalones, cables, cadenas y puentes. ¡Esto es muy divertido! Óscar nos va explicando en todo momento cómo seguir, cómo colocar los pies, dónde agarrarse… es genial, así vamos mucho más seguros.

Y mientras vamos disfrutando del sitio y del camino, a Juli le va cambiando la cara. No os hemos dicho que Juli tiene un poco de vértigo, y el rato que llevamos colgados y ganando altura le va pasando factura. Tenemos suerte de ir con Óscar, que en todo momento lo va animando y le va indicando cómo moverse para conseguir acabar la primera etapa. Al acabar ese primer tramo, Juli decide salirse de la vía ferrata, contento y satisfecho de haber superado un poco su vértigo, y nos contempla a nosotros y al paisaje desde las alturas.

Yo, aunque los brazos empiezan a flaquear, decido seguir y acabar toda la vía ferrata. Toca coger fuerzas y tomarse el último tramo con calma. Seguimos avanzando, colocando pies aquí, manos allá, ahora me dejo caer colgada para descansar, con muchos ánimos de Óscar y de su equipo, y poco a poco vamos girando por todo el macizo rocoso. Y entre los tramos más verticales y otros más horizontales, acabamos llegando al final de la vía ferrata. ¡Eso sí, muy cansada pero muy contenta y satisfecha! ¡Parece mentira que lo haya conseguido!

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La sorpresa final

Una vez acabada, Óscar y su equipo nos tienen preparada una sorpresa: de la nevera de su coche sacan unos refrescos bien fríos y unas patatas para picar y coger fuerzas. Pero en ese rato nos damos cuenta de que tenemos una multa en el coche; eso sí que es un regalo… Y no somos los únicos: somos unos cuantos coches que no hemos entendido la señal. Han cambiado la normativa y, en una señal bien escondida y que no acaba de especificarlo, se indica que en esta zona no se puede dejar el coche. Decidimos cambiarlo de sitio antes de que vuelvan los municipales.

Así que, después de sentarnos un ratito y coger fuerzas, decidimos volver a la parte principal de la vía ferrata para hacer un reportaje fotográfico. Y con todo el material, acabamos comiendo un arroz muy bueno en un restaurante del puerto: La Proa.

¡Un día genial! En manos de Óscar y de su equipo de Brollats, a quienes volveremos a ver pronto para disfrutar de muchas más escapadas y aventuras. ¡Entre ellas, barranquismo!