Descubriendo Castelló d'Empúries y Llers, pueblo de brujas

Descubriendo la historia que esconden Castelló d'Empúries y Llers, pueblo de brujas: dos iconos del Alt Empordà.

Juli Ramon ☺Juli Ramon ☺
Descubriendo Castelló d'Empúries y Llers, pueblo de brujas
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Foto d' Andrea Prat i Juli Ramon per Escapadesenparella.cat

Llers es un municipio de la comarca del Alt Empordà que, por su situación geográfica, siempre ha sido un lugar estratégico. Los primeros datos documentados son de la segunda mitad del siglo X, cuando se mencionan las posesiones del monasterio de Sant Pere de Rodes del 974. Como monumento importante destacan, en la parte alta de la villa, los restos del llamado Castillo de Llers, formado por una torre maestra cilíndrica, de gran diámetro y muros muy gruesos, rodeada por una muralla de planta trapezoidal. Con esas características hablamos de una construcción medieval, y hay evidencias documentales de que en 1276 el vizconde de Rocabertí ya hacía obras de restauración en el castillo.

Descubriendo Castelló d'Empúries y Llers, pueblo de brujas: Bienvenidos a la escapada de la semana, ¿nos acompañáis?

Hacía días que lo esperábamos: teníamos muchas ganas de desconectar después de estos meses tan intensos. Andrea y yo llevamos tiempo arreglando un piso, así que los fines de semana se han convertido en un ritual de pintar, restaurar, mover muebles e instalar luces, electrodomésticos u otros aparatos. Así que abrazamos con muchas ganas esta escapada por el Empordà y la Costa Brava para descansar, cargar pilas y explorar esta zona tan bonita. ¡Vamos allá!

Es miércoles. Nos despertamos muy temprano, cosa que cuesta porque ayer fue el último día de la Fiesta Mayor de Argentona (Maresme) y la noche ha estado llena de ruido y petardos de madrugada. Desayunamos una tostada con longaniza y otra con chocolate para coger fuerzas. Cerramos las maletas, que casi estaban hechas, y cargamos el coche; nos esperan 1 h 30 minutos de trayecto por la AP-7, así que con música y agua nos ponemos en marcha hacia Llers, donde dormiremos los próximos 7 días.

Llers, el pueblo de las brujas

Después de ese rato en el coche llegamos a Llers, un pueblo lleno de callejones pequeños y con mucho encanto. Dejamos el coche en medio de la Plaça del Ramal, en el centro, donde nos encontramos con Carme, que nos enseña el piso que hemos alquilado por Airbnb y nos da las llaves con una gran sonrisa para que disfrutemos de la casita durante esta semana. Es un piso pequeño pero decorado con buen gusto. Está equipado con todo lo necesario; eso sí, no tiene tele, así que si os animáis a alquilarlo desconectaréis de verdad. ¡Ah! También os tenemos que decir que en este piso os dejan llevar a vuestro o vuestros amigos peludos; si buscáis un apartamento donde poder llevar al perro, este es ideal.

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Después de dejar todas las bolsas y colocarlo todo en su sitio decidimos ir a comer, porque la barriga empieza a quejarse. A menos de un minuto caminando, al lado del piso, hay un bar: el bar Surreyes. Decidimos entrar y preguntar si todavía estamos a tiempo de comer. Con mucha amabilidad nos dicen que sí y nos enseñan la carta. Nos sentamos mientras la gente mayor del pueblo juega a cartas en las mesas de alrededor; nos parece que juegan a la butifarra. Escogemos el plato combinado: hamburguesa, huevo frito y beicon acompañados de patatas fritas y una ensalada de tomate con atún y olivas. ¡En poco rato nos estamos chupando los dedos!

Comemos y vamos a comprar a la tienda de la plaza lo que necesitaremos estos días, al menos de momento. La tienda es uno de esos establecimientos de pueblo de toda la vida donde encuentras de todo: desde carne y embutidos hasta verdura, legumbres a granel, vino o licores. Una vez hecha la compra y dejada en el piso, decidimos dar una vuelta por el pueblo.

El castillo y la casa del pueblo

Primero vamos a visitar el castillo, pero está cerrado. Una mujer del pueblo, al vernos curiosear por las rejas, nos explica que este sábado hacen un concierto en el castillo y que, si vamos, además de escuchar música podremos ver un poco más de cerca la construcción y sus dependencias. ¡Nos lo apuntamos!

Después vamos hacia una casa que hemos visto al entrar al pueblo y que nos ha sorprendido. Carme la llama la casa de los horrores, y no nos extraña nada: es una casa que llama la atención por la fachada, llena de esculturas y decoraciones de gran tamaño y color. Una casa bien curiosa, la verdad. Seguimos caminando por las calles descubriendo una farmacia y otro supermercado, hasta llegar al Ayuntamiento, prácticamente a las afueras de Llers, y a la rotonda de entrada al pueblo, decorada con una escultura de bronce de una bruja. ¿Y sabéis por qué?

Las historias de brujas

En el Empordà no son pocos los pueblos donde se cuentan historias de brujas, pero las más conocidas son las Bruixes de Llers. Nadie sabe determinar su origen y las leyendas se repiten en distintos lugares con protagonistas más o menos verosímiles. Aunque hacían travesuras, domina la idea de que eran brujas buenas que se reunían determinadas noches a las afueras para conjurar. Se dice que todas las mujeres de Llers eran brujas, ¡aunque también hubo un brujo! Se cuentan muchas historias y leyendas.

Hacia Castelló d'Empúries

Una vez descubiertos los rincones más significativos de Llers, nos decantamos por coger el coche y escaparnos hasta el pueblo condal de Castelló d'Empúries para acabar de aprovechar el día. Son las 18:30 de la tarde, así que todavía nos quedan unas cuantas horas de luz para explorar este pueblo del Alt Empordà, si el tiempo nos lo permite, porque empiezan a caer las primeras gotas y los truenos resuenan por la zona del pantano de Boadella.

Santa Maria de Castelló d'Empúries, conocida también como la Catedral del Empordà, es una iglesia gótica situada en el barrio del Puig Salner, en pleno casco antiguo de Castelló d'Empúries, en el Alt Empordà. Construida sobre la iglesia románica primitiva, de la que quedan algunos vestigios, la basílica de Santa Maria es un claro ejemplo de la arquitectura del gótico catalán.

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Llegamos a Castelló d'Empúries sobre las 19:00 h y, aunque el cielo se ha tapado, parece que podremos visitar el pueblo sin problema. Como el GPS nos lleva hasta el centro, sudamos para pasar con el coche por las calles y callejones del casco antiguo. Encontramos sitio para aparcar: dejamos el coche delante del Portal de la Gallarda, una construcción del siglo XII donde hay uno de los mejores restaurantes de la zona y unas vistas privilegiadas hacia la antigua muralla. Pero la atracción principal de Castelló d'Empúries es la basílica de Santa Maria, que queda a pocos metros del coche. En poco más de 2 minutos nos plantamos delante de esta monumental edificación.

La basílica de Santa Maria

La basílica de Santa Maria está delante de nosotros, majestuosa. La fotografiamos de arriba abajo y también la visitamos por dentro, bueno, al menos lo que se permite visitar sin pagar.

Una vez disfrutada la basílica seguimos caminando por los callejones de Castelló d'Empúries. Tiendas de elementos medievales, cerámicas y objetos de decoración llenan calles y plazas, y también bares y restaurantes especializados en pescado y marisco. ¡Qué buena pinta! Paseamos por plazas y placitas y recorremos todos los edificios antiguos, muchos de ellos datados en los siglos XVI, XVII y XVIII, obras arquitectónicas en buen estado que se disfrutan a pie de calle. También visitamos el Call Jueu y la Cúria-Presó, del siglo XIV, y el cementerio de los judíos conversos. Todo un recorrido por la historia de este pequeño pueblo que tanto nos ha sorprendido.

Empieza a hacerse tarde y estamos cansados, así que decidimos volver al coche, darnos una ducha para quitarnos el cansancio del día, cenar una tortilla con pan con tomate e irnos a dormir. Mañana nos espera un día de aventuras, ¡así que hay que descansar! ¡Buenas noches!