Escapada con raquetas de nieve a los Estanys de la Pera
Descubre con nosotros la estación de esquí nórdico de Aransa, en la Cerdanya, desde donde saldremos con raquetas de nieve para llegar hasta los Estanys de la Pera, a casi 2.400 metros de altitud.

Este invierno está siendo tímido en cuanto a precipitaciones, y más todavía si hablamos de nieve. Las temperaturas altas y las pocas nevadas hacen que no podamos disfrutar de los deportes de invierno como nos gustaría, así que cualquier oportunidad es buena para calzarnos las raquetas y salir a descubrir sitios nuevos; en esta ocasión, una excursión con raquetas de nieve en Aransa.
Escapada con raquetas de nieve a los Estanys de la Pera: Bienvenidos a la escapada de la semana, ¿nos acompañáis?
Después de la pequeña nevada que ha traído la borrasca Joan, tanto en el Alt Urgell como en la Cerdanya, aprovechamos para quitarle el polvo a las raquetas y nos preparamos para disfrutar de las temperaturas bajas de este fin de semana. Hoy es sábado, y ayer hicimos una buena búsqueda de excursiones posibles para disfrutar de las nevadas que han teñido de blanco buena parte del Pirineo y del Prepirineo. Descartamos las rutas por el Parque Natural del Cadí-Moixeró, que hemos visitado bastante últimamente; tenemos ganas de conocer sitios nuevos. Uno nos llama la atención: los Estanys de la Pera.
Hace tiempo que tenemos marcados los Estanys de la Pera como un sitio que hay que recorrer sí o sí, sea a pie o con raquetas, así que este fin de semana es la oportunidad ideal.
Qué son los Estanys de la Pera
Los Estanys de la Pera, o lagos de la Pera, son un conjunto de lagos de la Cerdanya, en el Pirineo. Esta zona es conocida por su belleza natural y es un destino popular para el senderismo y otras actividades al aire libre. Hay un refugio, el Refugi Estanys de la Pera, a 2.357 metros de altitud, que sirve de base para excursionistas y visitantes. La zona es accesible a pie desde varios puntos de inicio y también es una parada del GR 11.10, un sendero de larga distancia del Pirineo.
Parece que ya tenemos destino para la escapada de este fin de semana.
Cómo fuimos
Nos levantamos muy temprano, preparamos las mochilas, las cámaras y el resto del material, abrigamos bien a Bru, que nos acompañará en esta excursión con raquetas de nieve a los Estanys de la Pera, y vamos hacia el coche.
Estamos a poco más de 40 minutos de la estación de esquí nórdico de Aransa, así que si todo va según lo previsto llegaremos en un santiamén. Antes, eso sí, toca quitar el hielo de los cristales del coche: estamos a -5 ºC, el frío aprieta, encontraremos buena nieve.
Salimos dirección La Seu d'Urgell y, una vez en la capital del Alt Urgell, seguimos dirección Puigcerdà hasta llegar al pequeño pueblo cerdano de Martinet, donde enseguida vemos el indicador de la estación de Aransa. Cogemos el desvío y subimos carretera arriba hasta el primer cruce. Aquí dejamos la carretera principal y seguimos la vía secundaria que nos hará pasar primero por el pequeño pueblo de Aranser —precioso, por cierto— y después nos llevará a la estación.
Si hacéis esta escapada en invierno y hace poco que ha nevado, os recomendamos mirar el estado de las carreteras y llevar cadenas o neumáticos de contacto para evitar sustos. En nuestro caso, la carretera está bastante limpia al principio, pero a medida que nos acercamos a la estación encontramos más nieve en la calzada y, con ella, algunos coches con problemas para seguir adelante. Les ofrecemos ayuda y, viendo que tienen la situación controlada, seguimos camino hacia el aparcamiento.










Empezamos la ruta con raquetas
Una vez allí, desenfundamos las raquetas, cogemos todo lo necesario y vamos hacia la oficina de venta de forfaits, necesarios tanto si queréis hacer esquí nórdico como una ruta con raquetas de nieve en Aransa. El forfait cuesta 7 € por persona y sirve para mantener las rutas bien señalizadas y las instalaciones en condiciones.
Pagamos, nos colocamos los forfaits en los anoraks y empezamos la ruta que en unas horas nos llevará hasta los Estanys de la Pera. Como hace pocas horas que ha nevado, los árboles todavía lucen un buen manto de nieve en las copas, lo que hace que el paisaje a estas horas de la mañana sea de postal. El cielo tiene un azul intenso, sin una nube, y el verde y el blanco de los árboles crean un contraste precioso.
Para llegar hasta los Estanys de la Pera con raquetas de nieve vamos siguiendo las marcas amarillas, que están presentes en todo momento desde que dejamos atrás la estación de Aransa. A veces veremos una raqueta de nieve clavada en un árbol o en un poste; otras, simplemente una marca amarilla. Eso nos indica que vamos en la dirección correcta. En cuanto al estado del camino, se hace muy bien y en ningún momento hay un tramo con dificultad, así que, salvo por la longitud de la ruta —calculamos unos trece kilómetros—, es una excursión apta para cualquiera con un poco de fondo.
La Font de les Pollineres
A media ruta el camino nos lleva hasta el primer punto de interés, para nosotros todo un descubrimiento: el área de recreo Font de les Pollineres.
Situada a 2.100 metros de altitud, la Font de les Pollineres es una zona de recreo con barbacoas y mesas de piedra, ideal para un picnic. También es el punto de partida para llegar hasta los Estanys de la Pera o hacer alguna de las cimas de la zona, como el Perafita o el Monturull. El acceso motorizado a esta área está restringido desde el verano de 2021, así que hay que llegar a pie o con los autobuses lanzadera habilitados durante los meses de verano, que salen de la estación de esquí del Fornell y del Cap del Rec de Lles.





Aprovechamos la belleza de este espacio para descansar, beber un poco de agua y coger aire para encarar la recta final hasta los Estanys de la Pera. A partir de aquí el camino deja de ser tan ancho, pero se sigue caminando igual de bien. Cuanto más subimos, más nieve hay y más impresionantes son las vistas. Estamos disfrutando muchísimo de este día de raquetas, toda una sorpresa teniendo en cuenta la situación de sequía y de temperaturas elevadas en la que estamos.
Llegada a los lagos
Ahora sí: con un último esfuerzo hemos llegado a los Estanys de la Pera. El camino se ensancha y da paso a unas vistas increíbles; el Estany Petit de la Pera helado y cubierto de nieve, con el majestuoso Monturull vigilándolo desde las alturas, también todo cubierto de blanco. El cielo no puede estar más azul, y nosotros estamos muy contentos de haber podido hacer esta escapada y descubrir un sitio con tanto encanto, que seguro que en primavera y en verano también tiene mucho que ofrecer.





Comer y volver
Como estamos cansados, decidimos quedarnos a comer en el Estany Petit y descartamos llegar hasta el Estany Gran de la Pera, donde, si os acercáis, encontraréis el Refugi Estanys de la Pera, un refugio de la FEEC inaugurado en 1957. Buscamos una piedra para sentarnos, sacamos los bocadillos de tortilla que hemos preparado esta mañana y empezamos a comer con un paisaje que por nada del mundo pensábamos que podríamos ver este fin de semana. De postre, unas galletas con chocolate nos ayudan a recuperar fuerzas; las necesitaremos para deshacer los casi siete kilómetros que quedan hasta el punto de inicio, la estación de esquí nórdico de Aransa.
Si hacéis esta escapada os daréis cuenta de que la vuelta es muy fácil, porque el camino se hace muy bien y las vistas acompañan mucho. En poco más de una hora nos plantamos de nuevo en la estación, donde nos tomamos un Cacaolat caliente para despedir la escapada, con la mirada puesta en lo que nos prepara el fin de semana que viene.






