Escapada a Sant Joan de l'Erm con raquetas de nieve

Descubre con nosotros la estación de esquí nórdico de Sant Joan de l'Erm, en el valle de Castellbò

Juli Ramon ☺Juli Ramon ☺
Escapada a Sant Joan de l'Erm con raquetas de nieve
Darrera actualització:
Foto d' Andrea Prat i Juli Ramon per Escapadesenparella.cat

La ermita de Sant Joan de l'Erm da nombre al paraje y a la estación de esquí de fondo, situada más arriba del valle de Castellbò. También se le llama Sant Joan de l'Erm Nou porque en 1950 se inauguró un nuevo santuario a 1.690 m de altitud, cerca de la font del Bosc y pegado a un bosque centenario de pino silvestre y abetos. Además del santuario nuevo, un edificio moderno del arquitecto Isidre Boada, con un llano de pinos donde acampar o el chalet-refugio donde dormir, aquí está la estación de esquí nórdico, en medio de bosques de pino silvestre, pino negro y abeto. Sus pistas van desde los 1.700 m de altitud del refugio de la Basseta hasta los 2.050 m de Prat Muntaner, desde donde se puede llegar a Portainé.

Escapada a Sant Joan de l'Erm con raquetas de nieve: Bienvenidos a la escapada de la semana, ¿nos acompañáis?

Es sábado, estamos cerca de La Seu d'Urgell y hoy nos despertamos un poco más tarde de lo normal. Este fin de semana lo pasaremos en el Pirineo; mañana tenemos previsto ir a esquiar y, como hoy estamos cansados de toda la semana, hacemos un poco el vago antes de empezar el día.

A las 11 h salimos de casa desayunados y con la mochila preparada; hoy nos espera una nueva aventura que seguro que os va a encantar. Nos ponemos los anoraks y las botas, cogemos los bocadillos y el agua para comer y subimos al coche: ¡vamos a Sant Joan de l'Erm!

Anunci

La estación de esquí nórdico

Después de conducir media horita, aparcamos. Por suerte la gente empieza a marcharse porque se acerca la hora de comer y encontramos sitio cerca del refugio. Nos equipamos y vamos hacia allá. Cuanto más nos acercamos, más gente vemos: hoy hace muy buen día y todo el mundo ha salido de casa para disfrutar de la nieve y del sol.

Nos fascina la cantidad de niños pequeños que hay aprendiendo a esquiar, bajando en trineo o haciendo muñecos de nieve, y los padres divirtiéndose con ellos o aprovechando para estar un rato tranquilos tomando el sol. Vamos a la taquilla a comprar el forfait de hoy y a alquilar las raquetas. ¡Ah! Todavía no lo he dicho: hoy haremos una excursión con raquetas de nieve. El precio sale muy económico: 27 € los dos, es decir, alquiler de raquetas y forfait para un día entero, de 9 h a 17 h, por 14,5 € cada uno.

Alquilamos las raquetas

Nos dan el forfait y un tique para alquilar las raquetas. Así que vamos al pequeño almacén de alquiler de material, justo detrás de la casa principal; entramos y hay bastones, esquís, raquetas de nieve, algún trineo por ahí… El chico es muy amable y, después de esperar un rato porque no sabemos dónde hemos puesto el tique, nos da unas raquetas perfectas para nosotros y para nuestros pies. Antes de empezar la ruta nos explica cómo funcionan y las tres posiciones que tienen (para caminar normal, cuando hay mucha nieve o para pendientes fuertes). Una vez memorizado todo, nos da un mapa con las rutas marcadas para orientarnos por si nos perdemos. ¡Esperemos que no!

Salimos y vamos hacia las pistas. Junto a un columpio hay un banco de piedra donde nos ponemos tranquilamente las raquetas. Juli ha sido muy rápido, pero yo he tenido muchos problemas para ajustar bien la mía, así que nada más empezar hemos tenido que parar un par de veces para colocarlas. ¡Pero ya está todo controlado!

Anunci

La ruta hasta La Culla

Hoy haremos la ruta que va desde Sant Joan de l'Erm hasta La Culla y volveremos por el mismo camino. También existe la opción de hacer una ruta circular desde el refugio hasta Sant Joan de l'Erm Vell, pasando por La Culla y volviendo al refugio, pero como vamos justos de tiempo iremos y volveremos por el mismo sitio.

Empezamos a subir por el camino y los gritos y los ruidos de los niños van desapareciendo. Desde el principio nos quedamos con la boca abierta: las marcas fucsia de la ruta nos llevan por en medio del bosque, lleno de pinos nevados. ¡Es precioso! Es imposible no pararse cada dos por tres: hacemos fotos, jugamos con la nieve, miramos los árboles y escuchamos a los pájaros. Hemos tenido suerte, hoy hace muy buen día y los colores son magníficos.

Seguimos subiendo y, en algún tramo, tenemos que cruzar rápidamente alguna pista y volvemos a entrar en el bosque. Nos sorprenden muchas formas de las ramas; incluso Juli ha intentado subirse a un árbol, pero al final se ha echado atrás. Y mientras subimos encontramos escondido un pequeño muñeco de nieve con la nariz de zanahoria. ¡Qué ilusión! Seguimos subiendo y parece que ya estamos arriba, pero todavía queda un rato.

Nieve virgen

Más arriba hay mucha nieve virgen y nos ponemos a caminar por allí, con algo de dificultad durante un rato. Finalmente, después de una subida algo más pronunciada, llegamos a La Culla, un llano muy grande donde se juntan varios caminos y rutas hacia otros refugios. Y una vez allí toca parar: hacemos el ángel sobre la nieve virgen, tomamos el sol y nos comemos los bocadillos que hemos preparado de longaniza y jamón. ¡Buenísimos! Ya era hora de comer, hacía rato que las barrigas se quejaban: ¡son las 15:30 h!

Estamos un buen rato jugando y de repente miramos el reloj. ¡Ostras, ya son las 16:10 h! A las 17 h tenemos que estar devolviendo las raquetas y, si cierran, se quedarán con el DNI de Juli, que lo hemos dejado para poder alquilarlas. Así que nos topamos con un reto obligatorio: llegar antes de las 17 h al refugio. Nos colocamos las raquetas rápidamente, cogemos los bastones, cerramos las cámaras y, al ritmo del 1, 2, 3, nos ponemos en marcha. En algún momento patinamos y por suerte no acabamos en el suelo, pero menudo ritmo llevamos. Nos sorprende que todo lo que antes habíamos hecho en casi 2 horas lo bajamos en menos de 45 minutos. ¿Será porque es bajada? ¿Será porque ya estamos acostumbrados a las raquetas? ¿Será porque ya conocemos el camino y no tenemos que buscar las marcas, prácticamente escondidas por la cantidad de nieve? No lo sé; solo sabemos que hemos llegado a tiempo para devolver las raquetas.

Anunci

La despedida

Así que en el mismo banco donde ha empezado, acaba la escapada con raquetas de nieve en Sant Joan de l'Erm. Devolvemos las raquetas contentos, damos las gracias y, al salir, nos fijamos en que tienen una lista colgada: también venden material de esquí de segunda mano. ¡Bueno es saberlo! Es hora de marcharnos, tenemos que comprar pan, y vamos hacia el coche. Nos ponemos las zapatillas y, con música de fondo, bajamos por la carretera. Toca comprar pan y tenemos un sitio preferido. Paramos junto a la carretera, en el pueblo de Adrall. Allí hay un horno familiar donde hacen un pan muy bueno, unas cocas —sobre todo la de chocolate— impresionantes, y hoy probamos los carquiñoles. La dueña nos cuenta que incluso han ganado un premio por ellos, y hay que decir que están muy buenos. ¡Eso sí que es acabar la escapada de la manera más dulce posible!