
Hace tiempo que esperamos con ganas la escapada que tenemos planeada para este fin de semana; de hecho, podemos decir que la tenemos anotada en el calendario desde mucho antes de irnos de luna de miel a Sri Lanka, en abril. Situado en primera línea de mar, con el buen tiempo que parece que nos hará, y con muchas ganas de experimentar eso de ir de glamping, nos vamos de escapada al Càmping del Mar, a Malgrat de Mar, en el Maresme. ¡Allá vamos!
Escapada de glamping al Càmping del Mar, en primera línea de mar: Bienvenidos a la escapada de la semana, ¿nos acompañáis?
Viernes: Llegada al glamping del Càmping del Mar
Es viernes, salimos del trabajo y llegamos a casa alrededor de las tres y cuarto de la tarde. Comemos, preparamos las bolsas y cargamos el coche, tres acciones que ya se han convertido casi en un ritual antes de nuestras escapadas. Bru no podrá acompañarnos este fin de semana, ya que las tiendas de glamping del Càmping del Mar no son pet friendly, pero no os preocupéis por él que estará muy bien acompañado.
Ponemos en el GPS la dirección del camping y enfilamos la carretera hasta la C-32 dirección Girona, la cual nos conducirá hasta la salida de Palafolls. En un abrir y cerrar de ojos nos plantamos en la entrada del camping, el cual se encuentra, literalmente, en primera línea de mar, ya que desde la misma entrada podemos ver la arena y el agua del mar. Unas letras metálicas bien grandes y muy bien cuidadas nos dan la bienvenida; también lo hace el equipo del camping, el cual muy amablemente nos enseña sobre un plano todas las instalaciones y servicios que encontraremos en el Càmping del Mar, nos ponen las pulseras que nos permitirán entrar y salir de la tienda, y nos dan de alta el coche para poder pasar la barrera de la salida libremente.
Desde sus inicios en 2010, el Càmping del Mar representa un espacio donde escaparse, relajarse y disfrutar de la naturaleza y del mar. Una burbuja de tranquilidad en la costa del Maresme, muy cerca de la Costa Brava, y de todos los tesoros que ésta guarda. Situado en el pequeño pueblo de Malgrat de Mar, en el Càmping del Mar podréis disfrutar de infinidad de actividades dentro y fuera de sus instalaciones, así como también de la espectacular cocina que ofrecen en su restaurante. ¡Simplemente brutal!
Una vez con el check-in hecho y toda la información que creemos necesaria para pasar un fin de semana descubriendo el glamping, nos dirigimos hacia la que será nuestra tienda. Seguimos a la persona del equipo del camping con el coche hasta el aparcamiento. La primera impresión que nos da la zona de glamping es espectacular, como una burbuja de tranquilidad en medio del camping, o mejor dicho, como si sin darnos cuenta hubiéramos vuelto a Sri Lanka. Un total de 7 tiendas de glamping forman este pequeño oasis, todas ellas rodeadas de palmeras, un pequeño camino de piedras y una zona ajardinada con césped delante de cada una de ellas.










Nuestra tienda será la número 1. Aparcamos el coche, sacamos las bolsas, cruzamos el jardín frente a la tienda, subimos los tres escalones que dan paso al porche y nos plantamos frente a la puerta, listos para estrenar nuestras pulseras que nos permitirán acceder dentro. ¡Y qué pasada, no falta de nada! Delante de nosotros, una gran cama de matrimonio, a la derecha una cocina bien equipada con fregadero, vitrocerámica, cubos para reciclar, nevera, microondas y cafetera de cápsulas; a la izquierda un televisor y un pequeño mueble para dejar las cosas. Detrás de la cama, muy bien separado por un gran cabecero de madera que va del techo al suelo encontramos el lavabo y una columna de ducha impresionante. Por cierto, la tienda también tiene aire acondicionado, ideal para combatir el calor que comienza a hacer.
Nos hemos quedado boquiabiertos con todo lo que ofrece la que será nuestra casa las próximas 48 horas; mucho por encima de las expectativas y de lo que nos imaginábamos mientras íbamos en el coche de camino al Càmping del Mar.
Como se va haciendo tarde pero aún no tenemos demasiada hambre, decidimos dejar por un rato la zona de glamping y acercarnos hasta la playa para ver la puesta de sol. Es una pasada eso de tener la playa a mano.
Alrededor de las nueve decidimos que comienza a ser hora de cenar, así que volvemos al camping para probar la cocina de su restaurante, del cual hemos escuchado hablar muy bien. Como es viernes y en nuestra casa las noches de viernes se come pizza, decidimos ir directo y seguir la tradición; además, nos aconsejan probar las pizzas sí o sí antes de marcharse ya que ellos mismos hacen la masa, así que la cosa pinta muy bien.
En cuestión de minutos tenemos las pizzas en la mesa; son de tamaño considerable, tanto que ninguno de los dos podemos acabárnoslas, ¡pero qué buenas son! La masa fina y crujiente, y los ingredientes de primera. Las acompañamos con una buena cerveza, y con eso ya tenemos hecha la cena del primer día en el Càmping del Mar.
Como hemos quedado muy satisfechos, dejamos los postres para mañana; volvemos a la tienda, nos estamos un rato en el porche disfrutando de la tranquilidad y de la frescura de la noche, y cuando es la hora nos vamos dentro a dormir. ¡Qué sensación tan bonita que estamos sintiendo en esta escapada! ¡Esto promete!
Sábado: Descubriendo el Càmping del Mar
Cuando pensamos en dormir en tiendas de campaña, sacos de dormir, o en general en dormir fuera de casa, lo primero que nos viene a la cabeza es que será difícil descansar, al menos en nuestro caso. Bueno pues, hemos de admitir que, para sorpresa nuestra, esta noche hemos dormido fenomenal, no sabemos si por el cansancio de toda la semana, por la emoción de dormir en esta tienda, o porque realmente el colchón es bueno, ¡pero cómo hemos dormido!
Nos levantamos alrededor de las nueve de la mañana y lo primero que hacemos es dirigirnos hacia el bar-restaurante del camping, donde nos han informado que ya tenemos el desayuno preparado. Cuando reserváis una escapada al glamping del Càmping del Mar podéis hacerlo añadiéndole la opción de desayuno incluido; sinceramente os lo recomendamos, ya que es muy completo y podéis comerlo en la misma tienda o en el porche de ésta, como hemos hecho nosotros. Cuando vais a buscar el desayuno al bar os lo sirven en una caja de madera que incluye por persona: un bocadillo de fuet (o vegetal si avisáis con antelación), un croissant, dos tostadas, mantequilla, mermelada y un zumo de frutas. ¿Bastante bien, eh? ¡Y todo delicioso!







Después de desayunar nos ponemos el bañador; hemos decidido que esta mañana la pasaremos en la playa ya que hace casi dos meses que no salimos a tomar el sol, así que es hora de disfrutar un poco del mar, y más este fin de semana que lo tenemos tan cerca.
Nos ponemos los bañadores, cogemos las toallas y en un abrir y cerrar de ojos nos plantamos en la Playa de la Punta de la Tordera. Tenemos suerte porque hay poca gente, nos da la sensación de que la mayoría de los que hemos ido a la playa venimos de los campings que hay alrededor. Extendemos las toallas, nos ponemos un poco de crema y a descansar. Para nosotros junio y también julio son los meses ideales para tomar el sol y estar en la playa tanto como el cuerpo nos pide; el sol comienza a ser intenso pero aún no hace el calor de agosto, y el agua sigue bastante fría, así que podemos disfrutar de los dos contrastes.
Nos estamos en la playa bien hasta la hora de comer. Alrededor de las dos y cuarto decidimos que ya hemos tenido bastante y volvemos a la tienda con la idea de ir a comer al restaurante, pero antes haciendo una parada en la piscina del camping, la cual está justo delante del mismo restaurante y para sorpresa nuestra hay muy poca gente. Dejamos las toallas en las hamacas que quedan más cerca de la zona profunda de la piscina, nos duchamos y nos lanzamos al agua. Nos encanta eso de hacer un remojón en la piscina después de un día en la playa. Ahora ya, con el corazón bien contento, salimos del agua, nos vamos a cambiar a la tienda, y volvemos de nuevo al restaurante, donde pedimos mesa para dos para comer.
La oferta gastronómica que presenta el restaurante del Càmping del Mar es espectacular. Hoy nos decantamos por una comida de picoteo, comenzando por unas patatas bravas, unos calamares a la andaluza, una ración de hummus con sus bastones, unas aceitunas y una ensalada con queso de cabra, ideal para acompañar el resto de la comida. Todo es delicioso, y las cantidades muy generosas. Además, el hecho de tener la piscina justo delante hace que el entorno sea muy agradable.
Por la tarde hemos decidido quedarnos en la tienda hasta las 19h, aprovechando el porche para avanzar trabajo con el ordenador y hacer un poco de reportaje del área de glamping, hasta que sea la hora de escaparnos hasta el espacio donde se hace la actividad dirigida de zumba, la cual no nos queremos perder. La verdad es que en el porche se está muy tranquilo y es un espacio ideal para relajarse, teletrabajo, ver alguna película juntos o comer.
Cuando es la hora nos llegamos a ver la clase de zumba, y Dios mío la gente que participa. El ambiente es una pasada y hay muchas vecinas de las caravanas y bungalós del alrededor que también se han acercado para disfrutar de la actividad. Descansamos un rato más en la tienda y finalmente volvemos al restaurante para cenar. Hay escapadas en las que nos pasamos las horas yendo arriba y abajo, sin parar quietos, descubriendo nuevos lugares; pero de vez en cuando también nos gusta escaparnos a lugares donde poder descansar, estar tranquilo y hacer bien poca cosa, y precisamente eso es lo que estamos consiguiendo este fin de semana con la escapada de glamping al Càmping del Mar.
Es hora de cenar y hemos vuelto al restaurante para probar alguna de las propuestas gastronómicas que más ofrecen a la carta o al menú. En concreto nos decantamos por una ración de fingers de mozzarela, los cuales nos quedamos con ganas de probar ayer por la tarde, unos calamarcillos a la plancha para Andrea, y un secreto ibérico para mí. De postres, un coulant de chocolate y un tatin de manzana. ¡Todo delicioso, y de muy buena calidad!
Domingo: Últimas horas en el Càmping del Mar
Es domingo, último día viviendo la experiencia de hacer glamping en el Càmping del Mar; otro día que hemos dormido de maravilla. Aunque nos levantamos un poco más tarde que ayer, hoy repetiremos la misma ceremonia en cuanto al desayuno. Nos vestimos, salimos de la tienda, nos dirigimos al bar-restaurante y pedimos un par de desayunos para llevar. Inmediatamente, muy amablemente, nos dan la caja con los dos bocadillos de fuet, los dos croissants, las tostadas, la mantequilla y mermelada, y los dos zumos para acompañar. Volvemos a la tienda, nos sentamos en el porche y, sin prisa, desayunamos. Para sorpresa nuestra comienzan a caer gotas; contra todo pronóstico parece que esta mañana tendremos lluvia, por lo que ir a la playa no será una opción, cosa que ya nos viene bien de hecho porque aunque ayer el sol no quemaba demasiado quedamos bien tostados.
Como la mañana está nublada aprovechamos para quedarnos dentro del camping y seguir descubriendo las zonas de esparcimiento que ofrece. Primero de todo no podemos dejar de probar el minigolf. El minigolf es una de esas actividades, igual que el ping-pong, que siempre que vemos no podemos dejar de hacer. Vamos a recepción, recogemos los dos palos de minigolf y la pelota, y nos pasamos quizá cuarenta minutos o bien una hora intentando superar con el mínimo de golpes los 5 campos que hay.







Una vez ya tenemos superada la fase del minigolf decidimos volver a la piscina. Hoy sigue estando igual de tranquila que ayer, quizá porque aún no estamos en temporada alta, por lo que invita totalmente a meter un baño. Nos estamos hasta la hora de comer, hablando y compartiendo lo sorprendidos que nos hemos quedado con esta escapada al Càmping del Mar; totalmente recomendable y mucho por encima de las expectativas con las que veníamos.
En seguida se nos ha hecho la hora de comer, por lo que todo rápido nos llegamos hasta la cabaña para cambiarnos, y volvemos a la zona del restaurante donde haremos la última comida de esta escapada. Para despedirnos de la mejor manera del Càmping del Mar pedimos, para hacer tiempo, unos nachos con guacamole, que desde que llegamos el viernes teníamos ganas de probar, y de plato principal una fideuá, la cual encontramos francamente buena. De postres nos decantamos por un helado de almendra y de nuevo un tatin de manzana, y es que ayer por la tarde lo encontré brutal y me quedé con ganas de más.
Después de comer es hora de comenzar a recoger, pero nos lo tomamos con calma. Paseamos un poco por el camping para estirar las piernas y hacer bajar la comida. Nos llegamos de nuevo hasta la playa para decirle un último adiós, volvemos a la cabaña y nos estamos un buen rato merodeando en el porche alargando el tiempo al máximo, no queremos marcharnos.
La escapada de glamping al Càmping del Mar nos ha sorprendido muy gratamente y nos ha hecho ver que hay otro concepto de camping que desconocíamos. A menudo pensamos en ir de camping como una escapada donde no podrás descansar, llena de gente y ruido, pero realmente descubrir el glamping del Càmping del Mar nos ha dejado maravillados, no sólo por la calidad de las cabañas y los servicios que ofrecen, sino también por la tranquilidad que hemos respirado y las comodidades que hemos encontrado, realmente como si estuviéramos en casa.







