Escapada a Waterworld Lloret de Mar

El parque acuático de la Costa Brava

Andrea Prat ☺Andrea Prat ☺
Escapada a Waterworld Lloret de Mar
Darrera actualització:
Foto d' Andrea Prat i Juli Ramon per Escapadesenparella.cat

Estamos en julio, es sábado y hace calor, mucho calor. Tenemos ganas de refrescarnos de una manera distinta y, para eso, una gran alternativa es coger el coche y hacer una escapada de verano, de esas que te alegran el día. Hoy pasaremos el día en Waterworld, el parque acuático de la Costa Brava.

Escapada a Waterworld Lloret de Mar: Bienvenidos a la escapada de la semana, ¿nos acompañáis?

Waterworld es uno de los parques acuáticos más grandes de Europa, con una superficie de 140.000 metros cuadrados que incorpora numerosas atracciones acuáticas, entre las que destacan piscinas de olas, ríos rápidos, toboganes, kamikazes y pistas blandas. En definitiva, un conjunto de atracciones de agua que harán las delicias de todo el mundo. En las mismas instalaciones de Waterworld encontraréis restaurantes, creperías, zona de picnic y zonas para descansar.

Qué hay que llevar

Lo tenemos todo para pasar el día: bañadores, toalla, agua, comida y muchas ganas de pasarlo bien. Y es que, siendo claros, ¡no hay nada como un tobogán de agua! Son geniales. Así que subimos al coche y vamos dirección Lloret de Mar, donde hora y media después aparcaremos en el parking de tierra de fuera de Waterworld para entrar, ahora sí, al recinto.

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Las entradas

Antes, eso sí, hay que comprar la entrada. La entrada normal cuesta 33 € por persona, pero se puede disfrutar de distintos descuentos, como la tarifa familiar, descuentos por grupos o descuentos con el Carnet Jove. En nuestro caso nos hemos olvidado el carné en casa, así que nos tocará pagar la tarifa de 33 € por persona. En fin, un día es un día.

Nada más entrar lo dejamos todo en la taquilla que hemos alquilado por 5 €: la mochila, la ropa, las chanclas, la comida, el agua… ¡y la crema! Sobre todo, que no os pase como a nosotros: poneos crema antes de salir de casa, así estaréis mejor protegidos del sol y al día siguiente no pareceréis camaleones.

Ya estamos en bañador y empezamos a orientarnos mirando en todas direcciones; mejor dicho, en las dos únicas direcciones a las que podemos ir: hacia arriba (hay que decir que todo este parque es cuesta arriba, así que preparad las piernas) y hacia la derecha. Nos decantamos por la derecha. Después de subir las primeras escaleras nos espera la piscina de olas, ¡y no pequeñas! Fuimos los primeros en entrar hasta llegar a la parte más profunda. Aquí pasamos un buen rato, hasta que decidimos salir porque tenemos frío y las manos empiezan a arrugársenos; además, con tanta ola nos hemos quedado un poco mareados.

Los toboganes

Ahora es el turno de los toboganes. El primero es el Río Salvaje, un tobogán que aprovecha la pendiente natural de la montaña alternando canales con balsas. Sinceramente, muy divertido, pero recomiendo llevar un bañador que no se mueva mucho, ¡porque más de uno enseñó el culo!

Después vamos a tirarnos por el tobogán más rápido de todos, el Kamikaze. ¡Qué emoción, y casi vuelvo a perder el bañador! Ahora vamos a las Water Pistas, una atracción formada por 4 carriles donde se trata de competir en una carrera con las otras personas que se tiran al mismo tiempo que tú. ¿Sabéis quién perdió? ¡Yo! De momento estamos teniendo suerte porque el día nos acompaña y no hay mucha gente, así que las colas son relativamente cortas.

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Ahora toca tirarse por los Speed Slides, unos toboganes donde bajas tumbado, de cara, sobre una especie de colchoneta; el objetivo es el mismo que el de las Water Pistas, competir con el resto de personas que bajan contigo y ver quién llega antes a la meta, pero en este caso hay un marcador al final de la pista que calcula la velocidad y quién ha ganado. ¡Una pasada! Eso sí, si no tenéis el tiempo de reacción espabilado, quedaréis los últimos… lo digo por experiencia.

A continuación llegó la hora del donut, sí, hablo de los Hurricanes. Cogemos un donut gigante para dos personas y entre los dos lo subimos por las escaleras hasta arriba del todo del tobogán; poca broma, son unos 2 o 3 pisos. Desde arriba nos tiramos por el tobogán cubierto hasta un punto donde ves la luz: ¡es cuando ya estás cayendo! Pero no acaba ahí: después fuimos a parar a uno que antiguamente se llamaba el váter, pero que ahora se llama Storm, mucho más comercial, ¿no creéis? Y ya os imagináis por qué lo llamaban el váter: te tienes que tirar por el tobogán tapado y vas dando vueltas y vueltas hasta que sales a una especie de embudo que, después de más vueltas, te escupe de golpe a la piscina. ¡Sí, una pasada!

Por último, y antes de ir a comer, nos tiramos por el Rafting River, otro tipo de tobogán donde te lanzas con un donut mucho más grande, similar a una barca de rafting donde caben hasta 6 personas. Durante el recorrido vas bajando y subiendo por toboganes cubiertos y descubiertos hasta que caes a la piscina. ¡Fue brutal! Quizá es el que más me gustó.

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Comer en el parque

A la hora de comer vamos a buscar los bocadillos y las toallas a la taquilla, nos sentamos delante de las Water Pistas y comemos mientras tomamos el sol y vemos cómo la gente baja por las pistas.

En general, durante el día también hemos podido probar las distintas piscinas que hay en Waterworld, como el Lago Relax o las Piscinas La Calma; también hemos entrado en los jacuzzis y nos hemos puesto bajo los surtidores de agua para relajarnos un rato. Y, cómo no podía ser de otra manera, nos hemos metido en la Kids Island, una especie de construcción para que jueguen los niños y que lanza un cubo gigante de agua desde arriba. No pudimos evitar meternos entre los niños para que nos cayera el agua encima.

La tarde

Ya por la tarde el día empieza a taparse y empieza a llover. Menos mal que ya va siendo hora de marcharse. Hoy ha sido un día muy divertido y seguro que volveremos a Waterworld el verano que viene. Es una escapada para hacer en pareja o en familia que recomendamos muchísimo pero, eso sí, también recomendamos que, a ser posible, vayáis cuando se esté acabando la temporada: así podréis disfrutar del parque sin tanta gente y aprovechar los descuentos de finales de agosto y principios de septiembre.