Escapada al hotel Torremirona Golf & Spa y a 3 joyas de la Costa Brava

Os proponemos una escapada única al Hotel Torremirona Golf & Spa, pasando por una de las joyas arquitectónicas de Cataluña

Juli Ramon ☺Juli Ramon ☺
Escapada al hotel Torremirona Golf & Spa y a 3 joyas de la Costa Brava
Darrera actualització:
Foto d' Andrea Prat i Juli Ramon per Escapadesenparella.cat

El hotel Torremirona Relais Hotel Golf & Spa es un complejo en el pueblo de Navata, en el Alt Empordà. Es un hotel de 4 estrellas que está en el mismo tee del hoyo 1 del campo de golf y ofrece todas las comodidades para pensar solo en relajarse y disfrutar del entorno. Dispone de 49 habitaciones decoradas en un estilo semiclásico, salas amplias y servicio de spa, masajes, restaurante y zonas ajardinadas. ¡Ah, y admite animales!

Escapada al hotel Torremirona Golf & Spa y a 3 joyas de la Costa Brava: Bienvenidos a la escapada de la semana, ¿nos acompañáis?

Sábado. Por fin ha llegado el fin de semana y nos merecemos una escapada: queremos desconectar, alejarnos un poco de todo y descubrir rincones nuevos que nos enamoren. Como solo tenemos dos días, optamos por escaparnos hacia Girona, porque Lleida y Tarragona nos quedan demasiado lejos y Barcelona la tenemos muy vista. Así que, buscando y buscando, encontramos el sitio ideal. Este fin de semana nos escapamos al hotel Torremirona Golf & Spa, desde donde descubriremos tres joyas de la Costa Brava.

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Camino del Alt Empordà

Salimos de casa sobre las diez y media de la mañana. Aunque hace días que no hacemos ninguna escapada, no perdemos la costumbre de salir más tarde de la cuenta. Enseguida nos incorporamos a la AP-7 y no la dejamos hasta la salida 4 dirección Roses, porque antes de ir al hotel tengo algunos secretos preparados para Andrea. De hecho, toda la escapada es una sorpresa, así que a estas alturas del viaje no sabe ni dónde dormiremos ni qué vamos a visitar.

El monasterio de Sant Pere de Rodes

La primera parada la hacemos en el Monasterio de Sant Pere de Rodes, un conjunto monumental que hacía mucho tiempo que tenía pendiente visitar. Espero que a Andrea le guste. Como no tenemos prisa, pasaremos la mañana en el monasterio. Primero observamos las vistas sobre el pueblo y la bahía del Port de la Selva y Llançà; también nos encontramos un rebaño de vacas pastando a pie de carretera y no podemos evitar fotografiarlas.

Hemos dejado el coche a pie de carretera y estamos a menos de 5 minutos caminando del monasterio. Como veo que a Andrea le gusta mucho, decidimos comprar las entradas para hacer la visita guiada. Si tenéis Carnet Jove el precio es de 3,50 €, y la verdad es que vale mucho la pena. También se aplican otros descuentos para jubilados, niños y familias. Visitamos el monasterio de arriba abajo e incluso nos atrevemos a hacer un directo en la cuenta de Instagram. Si vais a visitarlo, veréis que en la parte de arriba hay un restaurante con unas vistas privilegiadas y una propuesta culinaria excepcional. En nuestro caso, después de la visita todavía queremos bajar hasta el Port de la Selva, así que aguantamos el hambre hasta llegar.

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Nos despedimos del monasterio de Sant Pere de Rodes a media tarde y cogemos la carretera de curvas que baja hasta el Port de la Selva, donde aparcamos en el aparcamiento de tierra y gratuito que hay a la entrada del pueblo. Nos encanta la tranquilidad que se respira. Paramos a comer algo: olivas, patatas y dos cervezas son nuestra comida de hoy. Estamos consiguiendo desconectar. Después de descansar un rato damos una vuelta por el pueblo, miramos tiendas, paseamos por el puerto y, viendo que el cielo se va tapando y que parece que va a llover, volvemos al coche para ir, ahora sí, hacia el hotel Torremirona, donde nos están esperando.

El hotel Torremirona

Aproximadamente 45 minutos después ya estamos en Navata, en el hotel Torremirona. Son las siete y media de la tarde, así que vamos bien para hacer el check-in, descansar un rato en la habitación, acomodarnos y bajar a cenar al restaurante del hotel.

Enseguida nos atienden. Nos sorprende la elegancia del ambiente y el verde de los campos de golf que nos rodean. La chica de recepción nos da la bienvenida muy amablemente y nos indica cómo llegar a la habitación. Cruzamos el largo pasillo y, después de subir las escaleras al primer piso, llegamos a nuestra habitación, la número 44.

A nuestros ojos, el hotel Torremirona Golf & Spa es una opción magnífica para parejas que quieran una escapada romántica o de relax, un fin de semana para desconectar. La tranquilidad lo envuelve todo: solo se oyen los pájaros y el viento moviendo las ramas de los árboles. La habitación es completa, tirando a grande, y está presidida por una cama king size, que dicen los extranjeros. Tenemos pantalla plana, bañera, albornoces, toallas, wifi gratuito y un gran ventanal que da al jardín.

La cena

Después de que Andrea se haga a la idea de dónde la he traído —os recuerdo que era una sorpresa—, nos arreglamos y bajamos a cenar. Nos están esperando. Tenemos hambre, mucha hambre, ya no queda ni rastro de las olivas ni de las patatas que hemos comido en el Port de la Selva, así que esperamos la cena con ganas. Para vuestra información, el restaurante Canigó del hotel Torremirona ofrece la opción de menú por 25,00 € o de carta. En nuestro caso íbamos con la idea de pedir menú, pero al final nos decantamos por la carta.

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De primero Andrea pide una ensalada de virutas de queso de cabra; yo me decanto por la ensalada de jamón de pato. Viendo que son muy completas, ella decide no pedir segundo pero, como la conozco, pido el secreto ibérico con salsa de oporto y verduritas, para que al menos coma un poco de segundo. La cena la acompañamos con dos Voll Damm; nosotros somos así. Acabada la cena volvemos a la habitación. Nos ha gustado mucho; pensábamos que el ambiente sería más snob, pero aunque la gente iba vestida de manera formal, el servicio es muy correcto y la atención de primera, así que nos vamos a dormir con muy buen sabor de boca.

Domingo

Mañana, después del desayuno, que es bufé libre, tenemos previsto dejar el hotel sobre las once y media del mediodía y visitar dos joyas más de la Costa Brava de las que somos auténticos fans: la primera es el Cap de Creus y la segunda, el magnífico pueblo de Cadaqués. Son dos escapadas que nos permitimos el lujo de guardar para contároslas más adelante. Por último, solo nos queda dar las gracias al equipo del hotel Torremirona por el buen trabajo y el magnífico servicio. ¡Estad seguros de que volveremos!