Escapada a Mas el Brugué: Descubriendo Terrades y Santa Magdalena

Descubre con nosotros Mas el Brugué, apartamentos de turismo rural entre la llanura del Empordà y las estribaciones de la Garrotxa

Juli Ramon ☺Juli Ramon ☺
Escapada a Mas el Brugué: Descubriendo Terrades y Santa Magdalena
Darrera actualització:
Foto d' Andrea Prat i Juli Ramon per Escapadesenparella.cat

Es sábado, ya estamos en el mes de octubre y hace realmente mucho tiempo que deseamos poder hacer una escapada de nuevo. Este año 2020 ha sido extraño, diferente y duro para muchos. El coronavirus ha hecho que hayamos tenido que adaptarnos a nuevas realidades, rutinas y condiciones que nos han afectado tanto a la hora de trabajar como a la hora de disfrutar del tiempo libre. Las vacaciones de verano han sido un paréntesis entre la primera ola de la pandemia que comenzó en marzo y lo paró todo, y un otoño que se prevé también difícil.

Escapada a Mas el Brugué: Descubriendo Terrades y Santa Magdalena: Bienvenidos a la escapada de la semana, ¿nos acompañáis?

En nuestro caso, fue a finales de febrero cuando tuvimos la última oportunidad de escaparnos fuera de Cataluña y descubrir Austria, un viaje que más pronto que tarde os explicaremos aquí, porque fue simplemente brutal. Pero recordar Austria también es recordar cómo en las noticias de los canales nacionales se informaba del cierre de las fronteras con el norte de Italia, y la mención a unas cifras de contagios que no paraban de subir. Volvimos a casa poco menos de 15 días antes de que se decretara el confinamiento total en Cataluña, antes de que todo se parara hasta las vacaciones de verano.

En septiembre, después de disfrutar de nuestra amada Costa Brava durante unos días, y también en los Pirineos, y ya habiendo vuelto al trabajo y con unas perspectivas más o menos positivas para los meses de septiembre y octubre, nos ponemos en contacto con los amigos de Mas El Brugué, una espectacular finca situada en Terrades, donde hace mucho tiempo que tenemos una escapada pendiente. Así que una vez encontrada la fecha para visitarles, nos alegra poder escaparnos de nuevo y conocer un nuevo rincón de Cataluña.

Mas el Brugué, en Terrades

Situado en el pequeño municipio de Terrades, entre la llanura del Alto Empordà y las estribaciones de la Garrotxa, Mas El Brugué es una espectacular finca rural con unos increíbles apartamentos independientes con terraza y jardín de nueva construcción. Combinando materiales nobles como la madera, el hierro y la piedra, los espacios que nos ofrece Mas El Brugué son ideales para una escapada para relajarse, desconectar y disfrutar de los fantásticos paisajes que nos ofrece el Empordà.

Después de haber resumido un poco lo que ha sido para nosotros lo que llevamos de 2020, volvemos al tema. Es sábado, estamos a principios de octubre y las próximas 24 horas las pasaremos en Mas El Brugué. Cargamos la maleta, la bolsa de comida y a Bru en el coche -Mas El Brugué es pet friendly, así que Bru, nuestro nuevo compañero de aventuras seguro que se lo pasará genial-, y comenzamos a hacer camino dirección a Figueres, donde cogeremos la salida 3 de la autopista pasado el pueblo de Els Hostalets, dejaremos atrás La Vall, Llers y La Guàrdia y, finalmente, una vez pasado el pueblo de Terrades, en cuestión de minutos y mediante una pista forestal llegamos a Mas El Brugué.

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Unos campos labrados nos dan la bienvenida a la finca, muy bien delimitada y situada en un entorno inmejorable. La tranquilidad se hace presente en el ambiente. Entramos con el coche por el apartadero de los apartamentos y lo aparcamos. Allá mismo nos recibe Miriam, quien nos da la bienvenida, nos hace una primera introducción a Mas El Brugué y nos acompaña hasta nuestro apartamento.

De estilo clásico y romántico con tonos lavanda, luminosos y con espacios que invitan a desconectar, los apartamentos de Mas El Brugué representan una escapada ideal para parejas que quieran escaparse en plena naturaleza sin perder ninguna comodidad.

Desde el mismo aparcamiento, y a simple vista, vemos los cuatro apartamentos de nueva construcción, hechos con mucho gusto y rodeados de árboles frutales y campos muy bien cuidados.

El apartamento Las Terracitas

Entramos, subimos las escaleras y llegamos a nuestro apartamento, llamado "Las Terracitas".

Situado en la parte de arriba de todo de Mas El Brugué, Las Terracitas es un alojamiento de 75 metros cuadrados diseñado con materiales nobles y con un estilo entre clásico y romántico, donde no echaréis nada en falta. El apartamento tiene dos amplias terrazas, una con vista a los cerezos y otra a la magnífica piscina con porche y barbacoas que hay en el jardín. Además, si tenéis suerte y el día acompaña, en el horizonte podréis divisar los majestuosos Pirineos.

Damos las gracias a Miriam por esta magnífica bienvenida y explicación de Mas El Brugué, dejamos las bolsas en su lugar y exploramos un poco más el apartamento por nuestra cuenta.

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Nada más entrar, a mano derecha tenemos una cocina muy equipada con vitrocerámica, nevera, lavavajillas y todos los utensilios que podamos necesitar, entre los cuales cafetera. Dado que es un apartamento y en Mas El Brugué no hay servicio de restaurante, hay que mencionar que si os escapáis no os dejéis la comida, ya que si no os tocará acercaros o bien hasta Terrades o a Figueres para comprar lo que necesitéis (como nos pasó a nosotros). Al otro lado de la habitación tenemos un comedor impresionante, con una mesa fantástica, sofás y chimenea.

El pasillo nos conducirá al resto de habitaciones del apartamento, y nos dará acceso a las dos terrazas que hemos mencionado anteriormente. Poniéndonos de espaldas a la puerta de entrada, a mano derecha tenemos la puerta que da a la primera terraza, delante de nosotros tenemos la habitación de invitados, amplia, con dos camas muy cómodas, armario y salida a la terraza. Al lado tenemos el lavabo, con ducha y muy completo. Finalmente, al fondo del pasillo tenemos la habitación principal donde encontramos una cama súper cómoda, armario y salida a la segunda terraza, en la cual encontramos unas tumbonas para poder disfrutar de las vistas. ¡Impresionante!

Como que ya comienza a ser hora de comer decidimos llegar hasta el supermercado que nos queda más cerca, en Figueres, para comprar cuatro cosas de comida que nos hemos descuidado de coger. En poco más de 15 minutos estamos en el supermercado, compramos y volvemos enseguida hacia Mas El Brugué. Preparamos la comida, comemos y aprovechamos para pensar qué haremos mañana por la mañana, ya que esta tarde tenemos organizada una visita a la finca de la mano de Pol.

Visita a la granja

A las 17 horas, ya descansados y bien saciados, nos dirigimos al aparcamiento donde hemos quedado con nuestro súper guía. Nos presentamos y comenzamos la visita. Dejamos el aparcamiento atrás y nos dirigimos hacia la zona de los gansos y los cisnes, los cuales tienen un estanque muy grande donde poder hacer de las suyas. Es fantástico poder ver este tipo de animales en un entorno como este. Unos metros más adelante Pol nos muestra los patos exóticos, pavos reales y los faisanes que también tienen, ¡qué colores más vivos!

Nos dirigimos hacia la zona baja de la finca donde está la granja de las vacas y de los terneros lactantes, también el corral de los corderos, las ovejas y los conejos, y la cuadra de los burros, a los cuales podemos dar de comer mazorcas de maíz e incluso rascar. Quedamos encantados con la manera con la que Pol nos explica cada zona, curiosidades sobre los animales y la misma finca. Después de pasar a ver los corderos y las ovejas, nos dirigimos hacia la viña de la cual también hacen vino, hacemos una visita a la huerta, aún cargada de frutas y verduras, entre las cuales calabazas, pimientos y tomates. ¡Qué suerte poder tener una huerta así! Finalmente, hacemos una visita rápida a la pequeña bodega donde embotellan el vino, y nos dirigimos hacia la entrada de la casa, donde diversas fuentes de agua dan la bienvenida a los visitantes.

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La visita ha durado casi dos horas y nos ha encantado poder conocer de primera mano el funcionamiento de una finca de estas características. Ahora, lo que nos queda de día, lo aprovecharemos para explorar por nuestra cuenta el resto de zonas de Mas El Brugué, entre las cuales la fantástica piscina y la zona de barbacoas, hacer algunas fotos para poder compartir la escapada con todos vosotros, y comenzar a prepararnos para cenar, ¡que hoy cenamos fuera!

Cena en El Trull d'en Francesc

Nos arreglamos y alrededor de las ocho y cuarto salimos de Mas el Brugué dirección a Boadella d'Empordà, donde tenemos mesa reservada en El Trull d'en Francesc, uno de los restaurantes que nos ha recomendado Miriam y del que hemos visto muy buenas valoraciones.

La carretera es oscura como una boca de lobo, pero llegamos a puerto en poco rato y sin complicaciones. Aparcamos y seguimos el camino empedrado abajo hasta llegar a la puerta del restaurante. El edificio es grande y ya hay gente dentro disfrutando de la comida. A nosotros nos conducen hasta el piso de arriba donde tenemos una mesa reservada al lado de la ventana, en una de las esquinas de la sala, como más nos gusta.

La carta tiene una gran variedad de platos y de menús, diría que hasta cuatro; ¡y también muy variada la carta de vinos! Finalmente, después de un buen rato nos decidimos. De primero nos decantamos por un carpaccio de gambas frescas de Roses con aceite nuevo de aceitunas arbequinas y sal gruesa, y un carpaccio de pies de cerdo tibios con foie, rebozuelos y vinagreta de aceitunas. ¡Simplemente brutal! Por el segundo nos ponemos de acuerdo y pedimos un arroz de rebozuelos, calamares y pulpo; dos de nuestras debilidades, los rebozuelos y el pulpo. Finalmente, para acabar, de postres nos decantamos por un "tatín" de manzana tibio con helado de canela, y un crepe suzette con helado de vainilla y chocolate deshechos.

Disfrutamos sin prisa de El Trull d'en Francesc y los platos que nos van trayendo, todo bien acompañado de un buen vino blanco Perafita 2018 de Martín Faixó. ¡Se nos pasan las horas volando, así que ya toca retirarnos, volver hacia casa y descansar, que mañana nos toca levantarnos relativamente temprano para descubrir este maravilloso entorno!

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Domingo: el Santuario de la Salud

El domingo intentamos levantarnos bien temprano, desayunamos, nos calzamos las zapatillas de montaña y salimos dirección al Santuario de la Madre de Dios de la Salud de Terrades, desde donde comenzaremos la excursión hasta la ermita de Santa Magdalena.

En poco más de 20 minutos llegamos al Santuario de la Salud. Aparcar no es un problema ya que hay mucho espacio, así que dejamos el coche y nos dirigimos hacia la iglesia, una construcción relativamente moderna, datada del siglo XVII, e incluida en el inventario del patrimonio arquitectónico de Cataluña. Está situada en la ladera nororiental de la montaña de Santa Magdalena y la construcción la forman tres cuerpos adosados, la iglesia y los edificios de la hostelería a los que se encuentra unida.

Después de hacer las fotografías de rigor y observar las vistas espectaculares sobre la llanura, comenzamos el camino que nos llevará hasta arriba de todo de la montaña, donde encontraremos la ermita de Santa Magdalena. El camino al comienzo es bastante empinado, pero posteriormente se va nivelando y además está muy bien señalizado, así que la subida es agradable. Las vistas también merecen mención, ya que a medida que vamos ganando altitud la llanura con el mar de fondo va ganando protagonismo.

En poco más de una hora llegamos a la cima, la ermita y un hito geodésico nos lo indican. Estamos a casi 500 metros sobre el nivel del mar y tenemos una vista panorámica sobre la llanura del Empordà. Por un lado el mar Mediterráneo, por el otro la cordillera de los Pirineos ya nevados; bajo nosotros también tenemos el embalse de Boadella. Estamos encantados de haber llegado hasta aquí arriba. Por otra parte, la ermita es también una pasada. Hablamos de una iglesia de una sola nave construida en el siglo XV, totalmente de arquitectura románica. Como curiosidad, una vez llegados arriba, dirigíos a la parte posterior de la ermita donde encontraréis una cadena que os permitirá hacer sonar la campana. Nos estamos un rato disfrutando del entorno y decidimos emprender el camino de bajada -el mismo que hemos usado para subir-, ya que comienza a hacerse tarde y aún queremos hacer una visita al pueblo de Terrades, el cual nunca hemos visitado.

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Volvemos a estar en Mas El Brugué. La mañana y mediodía han sido geniales; no hay nada que nos guste más que un buen día en la naturaleza descubriendo nuevos lugares. Pero ahora es hora de comer, recoger las bolsas y despedirnos de los amigos de Mas El Brugué, los cuales nos han permitido disfrutar de 24 horas geniales en un entorno inmejorable. Pero antes, no queremos marcharnos sin comprar un par de botellas del vino blanco que ellos mismos elaboran, y media docena de huevos de sus propias gallinas.

Terrades, el último paseo

Nos despedimos y subimos al coche dirección a Terrades, el cual queda a menos de 5 minutos siguiendo la pista forestal que conecta Mas El Brugué con el pueblo. Dejamos el coche en el aparcamiento de arena que encontramos cerca de la carretera y nos dejamos perder por las calles. Terrades es un pueblo de poco más de 330 habitantes, así que ya os podréis imaginar sus dimensiones. Como todos los pueblos del Empordà, sus calles tienen un encanto especial; las hay más estrechas o más anchas, con casas más o menos antiguas, pero la piedra y las plantas siempre están. Os recomendamos hacer una visita si estáis cerca, su tranquilidad y la parroquia de Santa Cecilia, datada ya en el año 982 os encantarán.

Una vez visitado el pueblo, volvemos al coche y nos despedimos de este rincón de Cataluña que nos ha acogido durante este fin de semana. Nos ha encantado volver a escaparnos, sentir que volvemos a romper con el día a día, conocer nuevos lugares y la historia que los rodea. Aprovechamos esta publicación también para agradecer a toda la familia de Mas El Brugué por abrirnos las puertas de su casa y por dejarnos conocer este oasis en medio del Empordà. ¡Muchas gracias!