
En pleno Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, y a pocos minutos de la Fageda d'en Jordà, está Vol de Coloms, el referente a la hora de volar en globo aerostático en la Garrotxa y, por qué no decirlo, en toda Cataluña. Con Vol de Coloms tendréis la oportunidad de vivir una experiencia única y enriquecedora, con vistas impresionantes sobre los volcanes del entorno, los bosques de hoja caduca y los pueblos repartidos por la comarca.
Escapada y vuelo en globo por la Garrotxa: Bienvenidos a la escapada de la semana, ¿nos acompañáis?
Despertador a las 4:45
Estamos a finales de octubre, es sábado y son las 4:45 h de la mañana. Suena el despertador; nos levantamos. Ducha rápida, cargamos las maletas en el coche y cogemos la carretera dirección Vic. Este fin de semana es nuestro: este mes hemos cumplido 4 años y hace casi medio año que tenemos planeada esta escapada de fin de semana a la Garrotxa, donde volaremos en globo, dormiremos en una casa rural de ensueño, pasearemos por el pueblo medieval de Besalú y bajaremos hasta el cráter del volcán de Santa Margarida. Así que nada más que decir hasta la primera parada: el vuelo en globo con los amigos de Vol de Coloms.
Entre canciones y niebla el tiempo pasa deprisa y estamos a punto de llegar. Pasado Olot, cogemos la carretera hacia Santa Pau, desde donde tomaremos un desvío al ver el indicador de Vol de Coloms. Al final de ese camino de tierra, entre baches y oscuridad, nos encontramos ante la puerta, donde un señor con un frontal nos deja pasar, nos da la tarjeta que indica qué globo nos llevará y nos dice dónde aparcar. ¡Ya hemos llegado!
Preparando el globo
Todavía es de noche y hace frío. ¡Menos mal que hemos cogido el anorak! Entramos en la cafetería, donde se está muy calentito, y nos tomamos un café; también nos dan a elegir entre una magdalena, un cruasán de chocolate y un trozo de coca de azúcar. Nosotros nos decantamos por la magdalena y la coca de azúcar. ¡Buenísimas! Menos mal que el equipo de Vol de Coloms piensa en todo, porque nuestra barriga ya hacía ruido…
Están empezando a inflar los globos y decidimos acercarnos a ver cómo se hinchan. ¿Sabíais que se hinchan solo con un ventilador algo grande? Después es cuando sacan la llama para que la tela, que pesa más de 100 kg, se vaya recolocando. Por fin nuestro globo está preparado y subimos a la cesta; estamos a punto de salir. De los cinco globos que hay en el terreno, nosotros somos los segundos en despegar, y es mientras subimos cuando empieza a salir el sol. ¡Precioso!
El vuelo
Hemos tenido la suerte de pillar un día claro y muy bonito, sin ninguna nube que nos tape el paisaje; el color de las montañas con la primera luz del sol nos tiene enamorados. Las casitas se empiezan a hacer pequeñas y vemos cómo despegan los otros globos. Desde aquí arriba podemos ver el otoño tiñendo los árboles, los pueblos de Olot y Besalú, el río, los túneles que atraviesan las montañas, las montañas importantes de Cataluña como el Pedraforca y el Canigó… y mientras sale el sol y nos enamoramos de lo que vemos, es hora de brindar con cava rosado y llenar un poco la barriga con coca de chicharrones. ¡Buenísima!
Ahora que ya es de día y tenemos la barriga llena, empezamos a contactar con los otros pilotos de globo para ir cogiendo distintas corrientes de viento y poder movernos por el cielo. Llega un momento en que incluso volamos prácticamente a ras de suelo, viendo las casas y saludando a todo el que sale a vernos. Pasamos por los campos de los agricultores, vemos rebaños de corderos, pasamos por encima de las fábricas… Pero ya es hora de aterrizar: llevamos prácticamente 2 h volando y se nos acaba el gas. Nos cuesta encontrar un sitio para aterrizar porque el viento nos ha llevado hacia un lado al que normalmente no suelen ir. En el primer intento de aterrizaje encontramos un campo sin plantar donde podemos aterrizar tranquilamente. Y la verdad es que hemos tenido mucha suerte, porque el viento ha aflojado y podemos aterrizar prácticamente como una pluma cayendo al suelo; menos mal, porque si no lo más probable es que hubiéramos volcado.
El aterrizaje
Una vez en tierra tenemos que enviar la ubicación por el móvil al resto del equipo de Vol de Coloms, porque estamos en un campo entre bosques y no nos encuentran. Pero por suerte enseguida llegan y nos ponemos a recoger el globo entre todos. Primero hay que bajarlo sacándole el aire; una vez extendido en el suelo lo atamos con cintas para que no se enrede y después lo colocamos dentro de una caja enorme sobre el remolque del coche.
Ahora toca subir la cesta; menos mal que tienen un cabrestante con motor que la sube automáticamente, porque tiene pinta de pesar mucho… Ahora toca subir a la furgoneta e ir a comer, ¡pero con sorpresa! Dentro solo caben 4 y otros 4 tienen que colocarse dentro de la cesta, así que, como nos gusta la aventura, unos de los que van ahí somos nosotros: entre los baches del campo, los del camino de tierra y la velocidad que cogemos, ¡parece una atracción de Port Aventura!
Finalmente llegamos a la carretera y paramos; aquí nos encontraremos con otra furgoneta para repartirnos y poder volver al terreno de Vol de Coloms. En unos 20 minutos llegamos y, después de lavarnos las manos, nos tienen preparado el desayuno —o la comida, porque ya son las 12 h—. Hay agua, vino y agua con gas, embutido variado y pan con tomate. ¡Y después un buen plato de butifarra con judías! Ah, y de postre, productos de la Fageda a elegir: variedad de yogures, de cremas de chocolate o de natillas. ¡Buenísimo! Y para acabar un café o un té con un vasito de ratafía. La verdad es que el equipo de Vol de Coloms nos ha cuidado muchísimo y lo tienen todo muy bien pensado; el trato ha sido inmejorable.
Desayuno y título de vuelo
Cuando hemos acabado de comer nos han dado un título de vuelo, nos han hecho participar en un concurso para sortear un vuelo y, por último, hemos tenido la oportunidad de escribir en uno de sus libros de recuerdos, que guardan desde que empezaron; es decir, que si queréis encontrar una dedicatoria escrita hace años, la encontraréis, y seguro que os ayudan a buscarla. Así que, después de pasar por caja y dar una vuelta por el terreno, es hora de marcharse. Pero antes de salir por la puerta nos paramos un momento: en una zona cerrada tienen unas ovejas y una cabra a la que acariciamos un rato. Entrañable.
Consejos si queréis volar
Si queréis hacer esta escapada os aconsejamos reservar vuestro vuelo con antelación. También hay que comentar que el vuelo se puede pagar por adelantado a través de la web de Vol de Coloms o después de hacer la actividad en las mismas instalaciones. Encontraréis más información en la ficha de la escapada.
Damos por finalizada la aventura en globo con el equipo de Vol de Coloms, que estamos seguros de que repetiremos, porque no solo nos ha encantado, sino que nos ha enamorado. ¡Ha sido genial! Felicidades a todo el equipo de Vol de Coloms, ¡sois geniales!







