Viaje a Menorca

Cala Macarelleta, Cala Macarella, Fornells y Caldereta de Langosta • Viaje a Menorca, día 7

Séptimo día en Menorca. Hoy descubriremos dos de las calas más emblemáticas de la isla, ¡e iremos a Fornells para degustar la famosa caldereta de langosta! ¡Te lo explicamos todo!

Andrea Prat ☺Andrea Prat ☺
Cala Macarelleta, Cala Macarella, Fornells y Caldereta de Langosta • Viaje a Menorca, día 7
Foto de Andrea Prat y Juli Ramon para Escapadesenparella.cat
Darrera actualització:

Cala Macarelleta, y su madre Cala Macarella, son dos de las calas más emblemáticas de Menorca, con el permiso de Cala Galdana y Playa de Cavalleria, y son un buen ejemplo de las calas vírgenes del sur de la isla. De arena blanca y aguas de color azul turquesa, protegidas por acantilados y pinos hasta la misma arena, y de fácil acceso, hacen que sean las calas más frecuentadas en verano.

Hoy es el penúltimo día en la isla, así que queremos aprovecharlo al máximo. Después de unos días con el tiempo inestable, tenemos ganas de disfrutar del sol y del mar, así que nos levantamos temprano, muy temprano, para ducharnos, desayunar y coger el coche. ¡Dirección a dos de las calas más emblemáticas de la isla!

Descubriendo Cala Macarelleta, Cala Macarella, Fornells y la caldereta de Langosta. ¿Nos acompañáis?

Aún no ha salido el sol que ya estamos en el coche saliendo de Sa Mitjera. Con las pilas cargadas después de un buen desayuno, tenemos todo lo necesario para pasar todo el día en la playa. ¡El tiempo parece que hoy nos respetará un poco más, y por eso aprovecharemos al máximo las horas de sol!

En poco más de media hora nos plantamos en el aparcamiento de Cala Macarella. Solo hay un coche, y nos parece que es el del vigilante del aparcamiento, quien nos dice buenos días y nos indica dónde aparcar. Estamos contentos, parece que de momento lo estamos haciendo bien y podremos disfrutar de Macarelleta un rato ¡nosotros solos!

Cala Macarelleta, Cala Macarella, Fornells y Caldereta de Langosta • Viaje a Menorca, día 7 - 1
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Bajamos del coche, nos colgamos la mochila y cogemos el caminito siguiendo el indicador que nos dice que en 15 minutos llegaremos a Cala Macarella. El tramo inicial del camino está en buen estado, es de arena, es amplio y es agradable caminar. Pasados 10 minutos encontramos las escaleras que nos llevarán hasta pie de olas. Los peldaños son un poco altos, y la pendiente es pronunciada, pero no es difícil subir. Enseguida estamos abajo y ya vemos el bar-restaurante Susy que rige Cala Macarella, y el único servicio que encontraremos cerca.

Nosotros pasamos de largo. Vemos que aún no hay nadie, así que tenemos claro que queremos tener Cala Macarelleta para nosotros dos solos. Cruzamos la cala madre y cogemos el caminito que se encarama roca arriba, dirección hacia el lado opuesto de la montaña. Una barandilla de madera nos delimita el caminito, el cual es estrecho pero muy bien señalizado. En poco más de 10 minutos el agua turquesa de Cala Macarelleta nos indica que hemos llegado. Es de un verde turquesa precioso; además, el sol que justo comienza a sacar la cabeza, da un tono cálido a la arena que nos deja boquiabiertos.

Nos apresuramos a bajar los últimos peldaños, y a plantar las toallas. No hay nadie, estamos solos. Bueno, casi solos. Una pareja parece que ha pasado la noche en el bosque de atrás, dejando la barca inflable amarrada a pie de olas. No nos molesta, aún no se han despertado, no se oye nada. Estamos solos. Plantamos las toallas y en un tres y no sé cuántos ya estamos en el agua. Es transparente, muy transparente. Jugamos con los peces y nadamos mientras vemos salir el sol. Como es temprano por la mañana hace un poco de frío, pero la madrugada ha valido mucho la pena. ¡Hemos conseguido estrenar Cala Macarelleta y fotografiarla de derecha e izquierda, sin nadie más!

Cala Macarelleta, Cala Macarella, Fornells y Caldereta de Langosta • Viaje a Menorca, día 7 - 1
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Al cabo de un rato llega la primera pareja, pero como el día se está girando un poco, parece que no vendrá mucha más gente. Hemos tenido un rato de sol, quizá una o dos horas, pero ahora que ya son las 10:00 h comienzan a salir unas nubes que pronostican lluvia. Y dicho y hecho. En cosa de minutos comienzan a caer las primeras gotas. La arena de color dorado pasa a coger un tono grisáceo, y el agua turquesa pasa a ser de un azul roto. Nos refugiamos un rato bajo la roca que hace de contrafuerte de la montaña, esperando que pare un poco. Parece que quiera parar, pero nosotros ya hemos tenido suficiente. Hace un poco de frío y estamos empapados, tanto de nadar como de la lluvia, así que contentos por haber podido ver Cala Macarelleta, y haberla tenido para nosotros dos solos, deshacemos el camino para volver a Cala Macarella.

Como parece que quiera parar de llover, y aún queda un poco para comer, decidimos dejar la mochila en una roca y hacer un poco de esnórquel. En Cala Macarella hay más gente que en Macarelleta, más niños jugando, y menos tranquilidad, pero el agua y las rocas nos invitan a quedarnos. Entre un chapuzón y otro jugamos con los peces, crustáceos y rocas llenas de vida que hay a los pies de la montaña. ¡Nos lo pasamos tan bien que no nos damos cuenta de que está volviendo a llover! ¿Habéis estado alguna vez bañándose en el mar mientras llueve? Nosotros nunca, ¡y fue una sensación genial!

Ahora sí que ya decidimos despedirnos de este lugar y volver a casa. Parece que no quiera parar de llover en todo un rato, así que subimos al coche y volvemos a Sa Mitjera donde nos ducharemos, comeremos, descansaremos un poco y nos prepararemos para ir a Fornells, al otro lado de la isla, donde tenemos previsto pasear por el pueblo y degustar la famosa caldereta de langosta para cenar. Ahora ya duchados, limpios y arreglados, subimos al coche y enfilamos carretera arriba hacia Fornells.

Fornells es un pequeño pueblo de pescadores situado al norte de la isla de Menorca. Cuenta con un puerto pesquero tradicional, y una gran bahía de más de 3 kilómetros de longitud. Fornells es conocido por la famosa caldereta de langosta, un plato típico menorquín, del cual se dice que en Fornells se cocina como en ningún lugar. Como curiosidad, la visita turística más famosa de Fornells es la Torre de Fornells, construida por los ingleses a principios del siglo XIX y desde la que tendréis unas vistas fantásticas de la costa.

Llegamos a Fornells alrededor de las ocho menos cuarto de la tarde. Aparcamos el coche en una de las calles paralelas al paseo marítimo, y bajamos unas pequeñas escaleras hasta llegar a orillas del mar. Aquí matamos el hambre antes de cenar visitando las tiendas que aún están abiertas. Al ser septiembre, muchas de las tiendas de souvenirs y recuerdos ya han terminado la temporada, pero aún quedan algunas con ganas de acabar la temporada. Aquí compramos un par de abarcas menorquinas, y algunos detalles para llevar a casa. Dejamos los regalos en el coche y vamos hacia el centro del pueblo, donde paseamos por las calles engalanadas con luces, gente cenando y riendo, y música de fondo.

Pasamos por el puerto pesquero y comenzamos a pensar dónde ir a cenar. La oferta de restaurantes es considerable, y todos dicen hacer la mejor caldereta de Menorca. Hay más modernos y más tradicionales, con más o menos gente, más grandes o más pequeños. Vamos paseando hasta que pasamos por delante de uno que nos llama la atención. Se llama Can Tanu, y si bien fuera hay unas 4 o 5 mesas, dentro no hay más de 2. El restaurante es estrecho, pequeño y decorado con elementos pesqueros. Nos gusta, nos sentimos bien y la atención es genial. Dentro queda la última mesa disponible, así que decidimos quedarnos aquí.

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De primero, para pasar tiempo hasta la caldereta de langosta, pedimos una ración de pescado frito acompañado de una botella de vino blanco. La ración es muy completa, pero tenemos hambre de todo lo que hemos vivido hoy. Al cabo de 30 minutos, más o menos, nos traen la caldereta. Es grande, quizá más para 3 personas que para 2. El olor es delicioso y la cantidad de langosta es considerable. Nos sirven el primer plato y comenzamos a cenar. Después del primer plato viene el segundo. Andrea se queda aquí, pero Juli decide ir por el tercero. ¡Seguramente hoy no podrá dormir, pero es tan bueno!

Una vez terminada la caldereta no tenemos lugar para los postres, y por eso la casa nos invita a un chupito de pomada, la bebida típica de Menorca que nos ayudará a digerir mejor. Para los que no sepáis de qué va, la pomada es sin duda la bebida más consumida durante las fiestas mayores de la isla. Su preparación es sencilla y solo hemos de tener a mano un limón natural y Gin Xoriguer. ¡Es delicioso, y nos lo pasamos muy bien! ¡Hemos disfrutado de una cena genial, y de una atención insuperable! Además, hemos podido descubrir la historia que hay detrás del restaurante Can Tanu y de la barca que día tras día, sale al mar a pescar el pescado que después nos comeremos.

Ahora ya con la barriga llena y satisfechos por haber degustado, finalmente, la caldereta de langosta, subimos al coche y volvemos a Sa Mitjera. El viaje se nos acaba, pero los recuerdos y momentos que acumulamos son únicos; ¡sin duda unas vacaciones que nunca olvidaremos!